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Rol, mapas y latín

Llevo una buena temporada "desaparecido" de la red. Entre unas cosas y otras por culpa de la cartografía (nuevas licencias, nuevas versiones... nuevos modos de hacer las cosas y nuevas cosas que aprender), que me ha tenido terriblemente ocupado. Por otra parte, como nota curiosa, el 20N me tocó estar en Pucela por ser, al loro, 4º suplente de presidente de mesa. Tócate. Tuve que ir, claro, aunque no me iba a tocar... por si me tocaba. ¡Joé, que te enfrentas a penas de prisión! Al final no me tocó, claro, y aproveché para visitar a amigos y parientes, que se dice. Y no me quité de la cabeza, durante todo el día, una canción. Una que dice: "tirí tirí tiriririrí, tirí tirí tiriririrí". Ya sabéis cuál.

Bueno, es igual. El tema es que hace poco descubrí una aplicación web de los más curiosona. Un atlas temporal interactivo.
Sí.
Como suena.
No empecéis a desesperaros por haber invertido todos vuestros ahorros en fabulosos atlas históricos pitados a mano por niños taiwaneses y encuadernados en auténtica piel de... bueno, dejémoslo.
Se trata de Geacron, y está en español.

Es una aplicación que, en la típica proyección Mercator y coordenadas geográficas, te muestra el mapa político de la época que quieras, desde el 3000 aC hasta la actualidad. Puedes avanzar de año en año, por décadas o por siglos. Las fronteras son las auténticas (que se tenga constancia) y hasta hay hiperenlaces a artículos de la wikipedia o la enciclopedia británica (ambos en inglés, qué se le va a hacer). Tiene hasta la opción de incrustar tu vista preferida o hacer pequeñas animaciones por fechas.

Una muestra a intervalos de 50 años.
El Mediterráneo y Oriente Próximo desde el 350 aC hasta el 100 dC.

No es que sea la rehostia... pero casi. Una herramienta muy chula, sí señor. Le veo algunos fallos, como por ejemplo que las fronteras son las del 1 de enero de cada año. Si cambiaban las fronteras varias veces a lo largo de un año no te enteras, y sólo ves cómo quedaron el 1 de enero del año siguiente.

Por otro lado queda poco para el cumpleaños de este pequeño espacio virtual y el de su creador (o sea: yo de yo). Este año no ha habido compra masiva rolera (lástima pero... joé lo que cuesta vivir en Madrid). Así que he esperado a la proximidad de tan insignes (y fatales) fechas para hacer mi petición a Su Oscura Majestad (a.k.a. Jezabel), y el producto que hallamdo mi atención ha sido un juego de NSR Ediciones, concretamente Arcana Mvndi.

Portada del Manual Básico.

Se trata de un juego hecho aquí, made in Spain, ambientado en los increíbles tiempos del Imperio Romano a finales del siglo II dC (la edad de oro, los tiempos de la dinastía hispana Ulpio-Aelia, o sea: Trajano, Adriano, Marco Aurelio... Cómodo). Pero no sólo trata sobre lo que se ve, sino también sobre lo que no se ve. Por algo el juego se llama "Misterios del Mundo", ¿no? Dioses, magia, conspiraciones...

Tiene buena pinta.
Tal vez, y digo tal vez, aparezca un cierto barbócrata a iluminarnos y darnos su opinión, jeje.
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Yo y mis discusiones

Tengo que confesar algo. Bueno, no es una confesión, porque supongo que casi todos los que me conocen más o menos profundamente se han dado cuenta de ello.
Tengo que confesar que soy extremadamente vehemente y autoritario cuando discuto.
[¡¡Ohh!! ¡Ahhhhh!]
No, en serio. Muchas veces me molesta el no ser capaz de expresar mis ideas de un modo razonable. Ojo, que a veces lo consigo, ¿eh? Sobre todo cuando es a través de un teclado. Pero muchas otras no, y casi siempre es cuando es una discusión hablada. Y eso echa a perder intercambios de opiniones que serían tremendamente interesantes si yo no apabullara al "contrario" o el "contrario" no llegara a la conclusión de que soy un extremista en posesión de la Única Verdad.
La verdad es que creo que eso está relacionado con el hecho de sentirme despreciado por mi condición de generalista. Pero ya expondré eso en otro momento.

El otro día estaba el bueno de Copépodo (que por siempre continúe invertebrado) en mi casa, dispuestos a iniciar una agradable velada rolera, cuando surgió una queja contra los informáticos por parte de Jez y que yo secundé al momento.
No viene al caso el porqué de la queja, pero sí la subsiguiente discusión que acabó de manera un tanto abrupta.
Era una opinión y una queja el hecho de que Jez y yo consideramos, de una manera prejuiciosa, claro, que los informáticos son unos incultos que se saltan las normas ortográficas y están muy pagados de sí mismos. Y que dicen saber de todo pero en realidad no saben de nada. Sólo saben matemáticas y diseñar máquinas lógicas, nada más. No se puede hacer una carrera universitaria de lo que no es más que un hobby.
Y yo, claro, me mostré un tanto vehemente y autoritario al decir eso.
¿Prejuicioso? Sí. ¿Mal expresado? También.
Copépodo dijo que el no creía que eso fuera así (expresado de un modo mesurado y razonable, además) y que él podría ser malvado y decir que los ambientólogos también podríamos caer dentro de esa definición de "no saber de nada". Eso lo discutiré en otra ocasión, jeje, aunque adelanto que considero que es falso... aunque no se aleja excesivamente de la verdad.

Después la discusión se cortó, no recuerdo por qué, y continuamos roleando satisfactoriamente. Pero me queda la espinita de no haber podido tener una discusión agradable. Y es que yo no soy una persona agradable con la que discutir de palabra. Soy muy inteligente, bastante culto, tremendamente empático... y extremadamente seguro de mis convicciones. Por eso, además de no poder disfrutar de una agradable discusión (salvo que todos estemos de acuerdo) en la que realmente tengo algo que aportar (no me gusta la falsa modestia), después no disfruto porque me doy cuenta de que no soy una persona con la que disfrutar una discusión.


Ahí va lo que considero sobre el asunto que no llegamos a discutir, amigo Copépodo, si es que acabas pasando por aquí, jeje:
Considero que los informáticos, per se, no poseen el bagaje cultural que poseen el resto de carreras científico-técnicas. Son como matemáticos muy especializados. Le añadimos el hecho de que las disciplinas matemáticas suelen atraer a la gente más dotada intelectualmente (al menos a las mejor dotadas de inteligencia aritmético-lógica) y obtenemos a gente que, sí sólo tenemos en cuenta su carrera universitaria, desconoce la mayor parte de las leyes y teorías naturales así como la típica cultura humanística y que, además, es lo suficientemente inteligente como para sentirse por encima de los demás.
Esto es una opinión de base.
Ser informático no implica el no querer culturizarse. No implica el no querer saber más, el no ser curioso e inquisitivo. Igual que no implica el no saber usar las tildes o las comas. Aunque hay que añadir que eso pasa con todos los profesionales en todos los ámbitos de la profesionalidad. La incultura, al final, viene de lo que uno quiera o no quiera... y sólo si uno mismo quiere culturizarse es cuando sale de ese estado de incultura.
La informática es una disciplina muy novedosa. Y hablo en su total conjunto. Hace 40 años no había ordenadores. Ello implica que los maestros informáticos aprendieron informática por ellos mismos. Es decir: la informática actual es el resultado de las consideraciones, opiniones, normas y leyes creadas por gente que sigue viva. Mientras que el corpus general del conocimiento del resto de disciplinas científico-técnicas se remonta a generaciones atrás, la informática surgió como un entretenimiento anteayer. Mi propio padre, químico, era uno de los locos de las tarjetas perforadas allá en los 80s.
Por otro lado, los informáticos siguen siendo "gente". Eso implica que siguen estando dentro de la población y, por tanto, sujetos a la Ley del 80% (que, por otra parte, también es una hipótesis que yo sostengo y que no está científicamente contrastada). Sigue habiendo el mismo volumen (más o menos) de gilipollas inmaduros entre los informáticos que entre cualquier otro grupo profesional, lo que pasa es que los informáticos son tan inteligentes que... bueno, la unión de gilipollas e inteligente da como resultado a un pedante insufrible.
Si tenemos en cuenta que mi campo de estudio (los SIG) son herramientas informáticas creadas por informáticos y usadas por gente que en su mayor parte no tiene idea de informática... ¿Sabéis cuántos expertos en Ciencias de la Tierra, aquí en España, son expertos en SIG? Seguramente con deciros que yo soy uno de esos pocos expertos bastará para que comprendáis que es algo que no abunda. Eso quiere decir, además, que tengo que tratar mucho con informáticos. Conozco a más de 10 y a más de 20, y no superficialmente. Y es complicado trasladar mi forma de pensar la ciencia a como la piensan los informáticos que conozco, lo que resulta en frustraciones por ambas partes.

Uno va y generaliza y... expresa en voz alta lo que no es más que un prejuicio muy desafortunado: los informáticos son unos pedantes insufribles que no saben escribir y que piensan que saben más que el resto. Como los físicos y los biólogos... (noooo, es broma...).
Eso es, evidentemente, un juicio falso y que, razonablemente pensado, no se sostiene por ningún lado.

Porque conozco informáticos muy inteligentes que no son nada incultos o que, por lo menos, leen todo lo posible para aprender más y poseen la curiosidad del científico nato.
Porque conozco informáticos que saben usar tildes aunque en su trabajo no las usen porque no son  caracteres usuales.
Porque conozco informáticos capaces de dar clases de historia a un estudiante de historia.

Pero, por otro lado, también conozco informáticos que son unos pedantes insufribles a los que desearía cocer a fuego lento mientras les obligo a escuchar los grandes éxitos de Chayanne.

Hala, hasta la próxima vez que quiera discutir con alguien y no lo haga bien.
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Asco de vida

Lleva todo el verano sin llover en Madrid. Ni una puñetera gota que alivie este jodido calor.
Mañana Jez y yo nos vamos a Pucela quince días.
Adivinad qué está sucediendo ahora...
ADV
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La atalaya

No, no me refiero a esto, sino a esto otro.

Hace como un mes a mi querida Jez se le acercó una señora y le entregó amablemente un ejemplar del panfleto que sodomiza las mentes de sus lectores. Supongo que vio que mi Oscura Dama es una incondicional seguidora de Eris y de la Mala Leche Celestial y se dispuso a convertirla.

Un inciso: si resulta que sólo 144.000 ascenderán a los Cielos según esta gente... ¿no se dan cuenta de que si ellos mismo son más de 7 millones ya tienen un enorme problema? ¿Cómo lo harán? ¿Por sorteo? ¿Con una competición de a ver quién convierte a más gente?

Al final lo que hizo fue pasarme la publicación para que yo al convirtiera en un post. Muchos recordaréis aquella vez en que unos TdJ insistieron en introducir su palabras en mi buzón. Entonces ya me pareció ridículo todo el tema, pero es que con la chufla impresa que estos señores editan en la mano... joder. Es para mear y no echar gota.
El ejemplar que poseo trata un tema muy importante: ¿cómo cojones podéis llevar 70 años casados y seguir juntos? Sus páginas nos revelan el secreto: jódete y aguanta.
Sí, básicamente es eso. Una y otra vez. Algunas de las perlitas:
-"Nos estamos distanciando".
-"Pues acercaos más".

-"No me da lo que busco".
-"Pues no busques más".

-"No cumple con su papel".
-"Cumple tú con el tuyo".

-"Ella no me respeta".
-"Haz como Cristo".

-"Él no tiene iniciativa".
-"Si eres lista puedes llevar la casa tú sola".

-"No soporto sus defectos".
-"Aguántate".
Lo que os decía. Pero la cosa no termina ahí. Como no podía faltar en una publicación evangélica, hay múltiples testimonios de gente que se leyó la Biblia y cambió (en este caso concreto: una drogadicta australiana, un político de Tuvalu, y un militar ruso). Que es para decirles: so subnormales, yo también cambié gracias a leerme la Biblia... pero leérmela de verdad, panda de ignaros. ¿Sabéis qué dice de verdad la Biblia? Anda y pasaos por aquí (gracias a mi amigo Imaginario). Realmente se podría decir que gracias a vuestro dios hijoputa soy ateo.

Como no podía faltar en una publicación religiosa que tiene como misión derrumbar las mentes ajenas... hay un capítulo sobre sexo. SIEMPRE hay un capítulo sobre sexo. Y sobre los hijos... Lanzo una pregunta a aire: ¿ha sido casualidad que mis manos toparan con un ejemplar que llevara tan jugoso artículo... o es que lo repiten en todos los números? Porque no me creo que no lo hubieran hecho antes.
El artículo termina con estas palabras:
"Los consejos que la Biblia da sobre conducta sexual son -y seguirán siendo- prácticos y confiables. Basta con pensar en las graves consecuencias emocionales que sufren cada vez más jóvenes por mantener relaciones a una edad muy temprana, por tener hijos sin estar casados o por haber contraído enfermedades de transmisión sexual como el sida. Está claro que el consejo bíblico de esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales -el único sexo seguro- es el más atinado y el que mejor se amolda a nuestros tiempos".
Podéis volverlo a leer. Yo lo tuve que hacer varias veces. Sobre todo la primera frase. Dos posibles causas para esta parrafito: o son idiotas o quieren que los demás sean idiotas. Me voy por la segunda, la verdad. ¿Por qué? Porque ¿cuántos creyentes se han leído la Biblia? Un porcentaje mucho menor que el de ateos que también lo han hecho. Si no, se acordarían de estas cosas (o estas otras).
Pero lo más importantes es: "¿Está mi hijo demostrando que ya ha desarrollado valores morales?". Si no lo ha hecho, por favor, que vuelva a leer la Biblia. Entera.

Terminemos con una sección sobre preguntas y respuestas: nuestros lectores quieren saber si ustedes, putos TdJ, están en contra de la medicina. Bueno, después de meditarlo bien, les respondemos: sí, pero sólo de aquellas prácticas que sean mágicas, puesto que la Biblia está en contra del espiritismo. Vamos a ver... espera a ver si me aclaro: ¿en contra de las prácticas médicas que sean mágicas? Tal vez esté un poco espeso hoy pero... ¿qué coño significa eso? ¿Medicina mágica? Y para rizar el rizo: si no queda satisfecho con lo que le dice su médico no-mágico... consulte con una segunda opinión sancionada por las Escrituras. O sea: no vayas a ver a un médico que use magia ara curarte, pero si no te gusta lo que dice el que no usa magia entonces acude a preguntarle a un ser espiritual que te habla a través de unos señores vestidos con ropas ceremoniales y que salmodian sus respuestas. ¿Ironía? Demasiado "sutil" para serlo, ¿no?

Como postre, una historia sobre un hombre llamado Jefté que gracias a que Dios le ayudó en contra de sus enemigos, él le daría lo primero que saliera a recibirle al llegar a casa. Evidentemente (como siempre pasa) lo primero fue su única y virginal hija. Ella no se quejó y hasta se animó al saberlo. ¿Por qué? Por favor... decidme que tengo una mente muy calenturienta, pero...

Foto tomada por mí del ejemplar original.

...no me digáis que esa niña no tiene pinta de ser ¡una campesina cachonda! No, si al final va a ser verdad que la Biblia es un conjunto de relatos sobre violaciones, orgías, prácticas aberrantes, violaciones, sexo desenfrenado, incestos, ¿he dicho "violaciones"...? Es evidente que la chica lo sabía y... bueno, eso ya es otra historia, pero os la imagináis, ¿no?
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Entradas relacionadas: Dejadme en paz, putos TdJ, Lástima de niño, Manual para jóvenes con padres religiosos, Beata vergüenza.

Mudanzas

La vida ofrece un nutrido y variopinto número de experiencias. La primera vez que te caes de la bici, el primer truco de magia que ves, el primer beso, el primer día de universidad... tu enésima mudanza.

De todas las experiencias sacas algo positivo, en plan enseñanza cósmica. De todas aprendes algo. Salvo de las mudanzas.

Porque si hay algo de lo que NUNCA he aprendido nada es de las mudanzas.
"He dicho que cabe y cabe".
"¿Una estantería entera? No, no te preocupes, que puedo yo solo".
"Eso lo ventilamos en una tarde".
"Si las ancianas suben cuatro pisos sin ascensor, yo no voy a ser menos".
"No, no necesitamos coche: entre Mengano y yo podemos llevar el sofá. Total, no llega ni a un kilómetro".
"Venga, hombre, si no pesa nada... ponle esto más, y esto,  esto... Y esto otro".
Éstas y otras muchas perlas las he soltado yo ni se sabe las veces. Yo y cualquiera, claro. Proque si hay algo que caracteriza a TODAS las mudanzas es este común denominador: la subestimación. Siempre hay más cosas, siempre hay que hacer más viajes, siempre hay menos sitio. No nos damos cuenta de que si bien es verdad que hay cosas "que no pesan nada" o "no ocupan apenas"... cincuenta de esas cosas sí pesan y sí ocupan espacio.


Hemos necesitado tres días completos para finalizar la mudanza... y con esto quiero decir "trasladar las cosas": todavía no hemos terminado de colocar todo lo que hemos traido.
Además, como mi regalo de cumpleaños/Reyes era un ordenador nuevo (un bicho con 12 Gb de RAM), todavía me estoy peleando con el Windows 7 y su megafantástico Virtual PC - XP Mode.

Pero bueno, lo peor ya está terminado. Ahora sólo decir que mi Oscura Majestad y yo tenemos casa propia. Una casa grande y relativamente barata. Vale que es un cuarto sin ascensor, vale que la conexión a internet no supera 1 Mb, vale que está alejado del centro de Madrid. Pero nos gusta.
A partir de ya mismo estoy "conectado", así que el pequeño parón del blog se ha acabado. Igualmente me veréis de nuevo en vuestras bitácoras.
Nos vemos, chic@s.
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Entradas relacionadas: EyD: (Suspiro de alivio), Mi regalo de cumpleaños, Recapitulando.

Restos de Joaquín

Hace poco Jezabel hizo una entrada con una canción del nuevo disco del grupo de "metal paródico" El Reno Renardo. Era la caña, desde luego. Pero es que ésta es incluso mejor:

Sufrirás, morirás, la mediana comerás...
Pero aún hay aquí... restos de Joaquín.

Los entendidos enseguida sabrán de dónde viene la melodía. Para los neófitos, es una versión de "Hijos de Caín", de los grandísimos Barón Rojo. Aquí tenéis la original, una bellísima balada muy... herética. Y muy enlazada con ésta otra entrada.

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Hormigas zombie

De regreso de la Villa y Corte sin internet... ya vuelvo a estar activo en la red. La semana que viene, si todo sale como tiene que salir, escribiré desde mi nueva residencia en la urbe non urbs.

He descubierto un blog muy curioso a través de Videodromo (mi magazine preferido de críticas de cine), escrito por un geólogo. No es lo mismo que yo (ni de lejos) pero ahora he encontrado a alguien que entiende perfectamente por qué uno se puede quedar mirando un montón de piedras de diferentes colores junto a la carretera durante un buen rato. Y encontrarlo divertido e interesante.
¿Cómo lo he descubierto? Bueno, eso es remontarse a cuando yo era un mico y mis padres alquilaron la "Enciclopedia Británica" en vídeo en el videoclub de cerca de casa. Tendría yo 10 años.
Uno de los vídeos me dejó... clavado en el sillón, con los ojos como platos. Era sobre insectos.

Sobre insectos... insectos zombie.
Sí, habéis leído bien.


Por si no lo sabéis existen montones de parásitos que cambian el comportamiento de sus hospedadores (no dejéis de ver estos vídeos: hay unos gusanos que se meten en los caracoles y les obligan a... ser comidos por pájaros; y una avispa controla a las cucarachas mediante su picadura). Bueno, pues hay algunos de los miembros del género Cordyceps (unos honguitos) que son de lo más flipante. Durante años he querido acordarme del nombre de esos hongos... hasta que esta mañana me dio por buscar "hormigas zombie" en el todopoderoso Google. Bien, vale, no ha sido una vital búsqueda milenaria llena de simbolismo... pero quedaba bien, ¿no? El tema es que descubrí el blog enlazado más arriba. Concretamente esta entrada. Y en esta entrada estaba...
...este fantabuloso documento:

En inglés sin subtitular, pero se entiende bastante bien.

¿Alguien ha dicho que la naturaleza es bonita y amable y demás pamplinas? ¿Que es la Gran Madre que nos cuida y nos protege? ¿Que los conejitos juegan en el bosque mientras las mariposas revolotean?
Como dijo una vez mi querida Jezabel:
"No importa que nos esforcemos por imaginar lo más horrible concebible por nuestra mente.
La Naturaleza ya lo ha encontrado y lo ha hecho realidad".


-Jezabel, Bióloga del Mal.
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Entradas relacionadas: Epitafiosydemás: Parasital collection, Diario de un Copépodo: El gusano de Arrakis.

La Redención de Vader

Hay momentos cinematográficos en los que cualquiera con algo más vivo que una piedra por corazón ha de soltar una lagrimita (como el beso de despedida en Ghost, o  Tom Hanks escuchando ópera en Philadelphia, o Carl creyendo que le ha fallado a Ellie en Up!).
Igualmente hay canciones que ponen la piel de gallina si en vez de ser un reptil eres una persona. Canciones que ya compartí con vosotros hace mucho tiempo (como la Jeanny de Falco, o la Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler).
Bien.
Todo el que me conoce sabe una cosa: este tío está ido de la olla. Y tienen razón. Pero lo que también saben es: este tío es un auténtico fanático de Star Wars (como Siesp dijo, jejeje). Y, por supuesto, tienen razón.

Sin ponerme a filosofar sobre estas películas y el universo creado a partir de ellas, y sin meterme ahora mismo en el asunto de si los Episodios I, II y III son o no son (o merecen o no) ser parte del mito y leyenda de Star Wars (que va a ser que no), hay un momento de la Saga que supera a cualquier otro en dramatismo. Y con mucho. Y ese momento es la redención de Darth Vader.

Sí, sabéis cuál:
Luke está agonizando en el suelo del salón del trono del Emperador en la Estrella de la Muerte mientras éste le fríe los higadillos. Y Vader mira cómo su hijo le suplica a él, y no a Palpatine, que ponga fin a su tortura. Y el Señor Oscuro del Sith coge al Emperador, su Maestro, lo levanta en volandas y lo tira a un pozo de ventilación que lleva hasta el núcleo de la estación de combate. Sufriendo en el transcurso de la acción los relámpagos de Fuerza del iracundo y traicionado Palpatine. Y después, cuando éste muere y libera todo el odio y la ira del Lado Oscuro que llevaba dentro, las energías se abalanzan sobre el postrado cuerpo de Vader, quien queda, por tanto, herido de muerte.

El duelo final entre padre e hijo.

Uno ve esa escena y piensa "¿Qué cojones le estará pasando por la cabeza a Vader?". Eres el ser más odiado de la galaxia, incluso te odias tú mismo. Has matado a tus hermanos, has sacrificado planetas, has torturado a tus hijos. Nadie te respeta, sólo te teme. ¿Por qué ahora tienes un Momento de Duda? Tal vez porque alguien todavía confía en ti y te pide ayuda.

Y ahora que levante la mano quien no tenga una lagrimilla a punto de salir.

Gracias a Lanarch, por cierto, por haberme llevado hasta el descubrimiento del vídeo.
¡Que la Fuerza os acompañe!
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Genetic Fighter

No recuerdo dónde lo leí, pero me parece un dato bastante revelador el que del porcentaje de científicos que además se declaran "creyentes" la gran mayoría pertenezcan a las ramas de la Ciencia más... voy a llamarlas "etéreas" (y que me disculpen todos aquellos que tengan una formación que entre dentro de estas especialidades por lo despectivo que suena, pero en serio que no es ésa mi intención) en contraposición a las ramas de la Ciencia "más sólidas". Me refiero a la Física, a las Matemáticas, a la Lógica... ciencias o especialidades científicas que suelen tratar más con abstracciones y con construcciones mentales que con realidades que se puedan agarrar y sostener en una mano. Es algo que he comprobado también sobre el terreno, vamos: conozco pocos científicos creyentes, pero la mayoría son físicos.
No es el momento de discutir sobre ello en este preciso momento, y eso que me parece un tema bastante atractivo, que conste. Tal vez lo haga en otra ocasión.

Jezabel, a la que todos conocéis y amáis (y algunos más prudentes también tememos), se dedica a la investigación genética. Lo digo como resumen para legos (entre los que me incluyo), ¿de acuerdo? Lo aclaro antes de que alguien me salte encima.

Pues mi querida Dama Oscura me viene y me dice:
Jez- Rad, mira, te he traído un "regalo".
Rad- ¿Regalo? ¡Qué bien! Espera... ¿por qué hablas con comillas?
Jez- Digamos que... pensé que te haría gracia.
Rad- Vale. Pero, ¿el qué?
Jez- Esto:
Pinchen ustedes sobre la imagen. Pinchen, pinchen...
No tiene precio...
Rad- [O_o].
Jez- ¿Te gusta?
Rad- [O_o].
Jez- Lo sabía. ¡Te has quedado de piedra!
Rad- Eh... Sí... ¿Qué es esto?
Jez- Es a lo que me dedico, idiota. Es un trozo de... [trompetas] CÓDIGO GENÉTICO.
Rad- Vale, las negritas y las mayúsculas me han acojonado...
Jez- A que mola, ¿eh?
Rad- Sí, sí... [leyendo] tcttacagga tacatagaga... Y ahora, mi muy amada Jezabel, como esto va a ir a mi blog ya de ya, y en consideración a aquéllos de entre mis lectores que tengan, jeje, un nivel de conocimientos sobre Genética de 3º de BUP... y de eso haga un porrón +1 de años... ¿y si lo explicas un poquito?
Jez- [larga y enorme explicación].
Rad- [asintiendo gravemente y entendiendo lo mínimo posible].
Jez- ¿Pillas?
Rad- ¿Y si me haces un dibujito?
Jez- [¬¬] Vaaaaaaaale...

¿De verdad hacen falta más explicaciones?
¡Si está todo MUY claro!
¡¡Mi novia organiza peleas mortales entre humanos e híbridos ratoniles creados mediante ingeniería genética!! Y, por lo que parece, los humanos ganan. Todavía ganan...
Si alguien aún no creía que jugar con la genética era peligroso... que vuelva a mirar atentamente la ilustración anterior. Muy atentamente.
Acojona, ¿verdad?

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Dislexia mental

Viniendo de hacer cosas en pareja con mi querida, querida Jezabel. Concretamente, viniendo de hacer la compra...
Yo- Jez, ¿por qué has metido mi desodorante en el frigo?
Jez- No sé, se me habrá ido la pinza.

(Al rato)

Jez- Rad, ya sé por qué metí el desodorante en el frigo...
Yo- ¿Por qué?
Jez- Porque metí ESTO en el armario del baño...
Editado al borde de las 12 de la noche: esta entrada hace la número 200. Felicidades a mí. Y a mi cuervo.

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Rol y más Rol

Mi Señora Oscura (a.k.a. Jezabel) y yo tenemos un afán: el rol. Concretamente los Juegos de Rol. Este afán nos lleva a coleccionar libros de rol como quien colecciona monedas, sellos, merchandising de Star Trek o postales de gatitos.
Hasta ahí llega nuestro frikismo.
Estoy seguro, además, de que cuando nos casemos (digo yo... que dentro de unos cuantos años más), si nos llega a hora del divorcio (cosa que espero que nunca ocurra) no necesitaremos recurrir a abogados por la casa, el gato, los niños o el coche. No: los necesitaremos debido a los libros de rol ("Vale, cariño, para ti el niño y el coche, pero no pienso renunciar al 'Star Wars de JOC', ¿te queda claro?"). Es más, puede que nuestra relación se salvara única y exclusivamente por mantener la integridad de la colección de libros de rol.

Fuera de bromas, es una colección bastante extensa:

Destacan claramente 'Vampiro', 'Star Wars' y '7º Mar'.
Con el sistema de Mundo de Tinieblas por encima del resto, claro.
Eso sí: no hay ni un sólo libro de 'Dungeons & Dragons'.
Y sí... hay libros fotocopiados...

Porque más que jugar, coleccionamos. Jugamos, sí, antes más que ahora, pero sobre todo es por puro coleccionismo. Actualmente estamos jugando una de 'D&D' (Jez lleva un registro de las mejores frases aquí, aquí o aquí. Por poner algún ejemplo) en la que ella lleva una Paladina de Horus (pronto una Guardia Negra al servicio de Sekhmet), yo un elfo Explorador que sirve a Artemisa (ahora y siempre eco-terrorista) y... hay un malo maloso muy muy chungo que quiere convertirse en dios, masacrar a todo el mundo y acostarse con la personaje de Jez.

Pero bueno, el tema de la entrada es que, en un impulso absolutamente consumista, ella y yo hemos adquirido nuevo material. Para la colección, digo, porque no creo que lleguemos a jugar con ellos. Una lástima, porque hay buen material...
Empecemos:
  • Paranoia: uno de los clásicos de rol de todos los tiempos. Un juego de humor muy negro y de estilo cyber-punk. El Ordenador es tu amigo, el Ordenador quiere que seas feliz. Exterminar traidores te hará feliz: te lo dice el Ordenador. ¿O acaso dudas de Él?
  • Aquelarre 2ª Edición: y además encuadernado en cálida y suave piel de cabra, señora. La siguiente estará redactada con sangre de doncella... Las ilustraciones interiores son las originales de la 1ª Edición pero en color. Otro clásico al que Jez no se pudo resistir. Tengo que añadir que es el 'Aquelarre' del "sistema original" (el de JOC) modificado durante años a través de 'listas de correo' entre los usuarios y los diseñadores, no la mierda que hicieron mediante el "sistema d20". ¿Algo más? Sí, por supuesto: es 100% español.
  • Mundodisco: basado en la obra de Terry Pratchett. De hecho, está redactado por él y por otro chiflado parecido. Las ilustraciones son muy buenas, las reglas simples (para los enterados: "sistema GURPS") y la ambientación... simplemente desternillante.
  • Canción de Hielo y Fuego: basado en la obra de G.R.R Martin. No confundir con la mierda publicada con "sistema d20" llamada 'Juego de Tronos'. Aquí hay intriga a raudales, traiciones a tutiplén y batallas entre Casas Nobles todas los meses al más puro estilo de los Siete Reinos de Poniente. Variedad en los estilos de juego (aventureros sin Casa, intrigas palaciegas o hasta una posible variante de 'Granjero: el Juego de Rol' estilo... ¿Sim-City?), todos ellos bastante realistas. Las ilustraciones son bastante buenas y la 'Pantalla del Máster' es de cartón duro (¡por fin!), baja (no hace falta levantarse para ver a los jugadores) y preciosa (mucho).
  • EXO 3464: una mezcla de Star Wars con Babylon 5, Star Trek y Elite muy conseguida. Utiliza el novedoso "sistema Sombra", también es español y, como "novedad" te puedes apuntar a los "Exogrupos", de tal manera que la editorial te manda misiones para tus jugadores y tú les devuelves un informe sobre la partida, y luego ellos van modificando cronológicamente los aspectos sociopolíticos de la "Galaxia EXO" y publicándolos en su web. Una idea muy buena hay que decir (la máxima aspiración de todo jugador de rol: afectar oficialmente al juego), aunque puse las comillas porque algo así ya salió con '7º Mar'. Eso sí, tengo que decir que este juego me ha enamorado totalmente, sobre todo por su muy muy cuidada ambientación.

¿Qué será lo próximo? No tengo ni idea. Pero fijo que molará un millón de patos, como diría Jez. Y nos lo pasaremos bomba haciendo fichas que nunca utilizaremos en partidas que no se jugarán.

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Dragon Age: Origins

Llevo una temporada alejado de todo. Se debe a dos causas: una es el trabajo (que los autónomos que trabajamos en casa también tenemos horarios...) y otra es uno de los mejores juegos de ordenador a los que he conseguido echarles el guante. Hablo del Dragon Age: Origins (DAO para los amigos; "dragonaje" para los puristas).
Hace unas entradas hablaba del Sacred 2. Me estaba gustando mucho... hasta que pillé el DAO.
Unas notas: realizado por los mismos que crearon el gran Baldur's Gate (lo que Jez llama "El Gato de Baldur"), sin nada que ver con Dungeons & Dragons (toda una novedad, por fin), un motor gráfico bastante cojonudo, una TOTAL personalización del PJ, conversaciones sinceramente brutales, PNJs inolvidables, opciones románticas, multitud de historias paralelas entremezcladas, contenido "expandible" (cantidad de añadidos, "mods", ampliaciones...), etcétera, etcétera.

Un poco de historia: hace chopomil años siete mega-hechiceros quisieron hacerse con el poder absoluto. Les salió mal y fueron... confinados. Estos archidemonios crearon una serie de monstruos denominados "engendros tenebrosos" para masacrar al mundo. Cada cierto tiempo, uno de los archidemonios se despierta, organiza a los engendros tenebrosos e intenta exterminar a todo el mundo para gobernar sobre sus cenizas (qué poético). Cada vez que pasa esto, se dice que empieza una Ruina. Para combatir las Ruinas, se creó una orden de vigilantes, los Guardias Grises. Durante una Ruina, los Guardias Grises tienen poder sobre reyes y plebeyos para organizar la defensa, llamar al combate, etcétera.
Bien, es la Quinta Ruina, y tú, dependiendo de qué raza elijas (humano noble, elfo de ciudad, elfo de los bosques, enano noble o enano descastado) y qué "clase" tengas (guerrero, pícaro o mago) te unirás de una forma u otra a los Guardias Grises. Decir más es desvelar parte de la trama. Y desvelar parte de la trama, en este caso, sería todo un sacrilegio. Dicho esto... ¡a luchar!

Las historias del trasfondo del PJ se juegan y están entretejidas con el resto de la historia general. Además, cada decisión que tomes (sea combatiendo o hablando) tiene sus consecuencias a corto y largo plazo. Sin lugar a dudas, todo un juegazo para los amantes del RPG que quieren mucho más que un avanza-raja-mata. Romanticismo, sangre y dolor. Una combinación genial.

Os dejo un par de vídeos:

El caballerete hace, supuestamente, de PJ.
El resto son: Morrigan la Bruja (Jez la llama Zorrigan... y es que es brutalmente genial), Sten el qunari (seco, hosco y mortal con su mandoble) y Leliana la Bardo (aquí "bardo" es el nombre de los espías. No es que cante, precisamente).
El dragón es el... un dragón.
El vídeo está ambientado en una de las búsquedas del juego.

Muy buen acompañamiento musical, ¿eh?

Ya me lo he pasado como humano noble guerrero y Jez como elfa hechicera. Ahora lo he empezado como enana noble pícara. Es totalmente adictivo...

Una nota: este juego es mucho más gore de lo que los habituales a los "RPG de verdad" estamos habituados.

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Tierra Serena XX

-Mi señor... -la imagen de la pequeña hechicera pareció titubear-. ¿Puedo seros sincera?
Él hizo un gesto con la cabeza, fastidiado, pero consciente de que tendría que tragarse su orgullo.
-Sobre la guerra, no hay nada que hacer. Sobre vuestra esposa, pensad que sólo es un poco más de tiempo. Sobre sir Ilan, yo misma me encargaré de que… ¿caiga en batalla? -sonrió, para sí misma, sin mirar a su mentor-. Y... mmm. Tal vez, si queréis arriesgaros, podríamos hacer algo con la duquesa. No podéis matarla hasta que dé a luz, claro está, pero se podría atenuar su influencia si "enfermara". Aunque, por supuesto, corréis el riesgo de perder ese niño.
-No puedo correr ese riesgo.
-Entonces, maestro -sonrió con benevolencia-, paciencia.
-¿Y sobre Eli-zabad?
-Matadla.
-No deseo hacerlo -el Duque se revolvió en su asiento.
-¿Qué problema os supone? -Zhura se encogió de hombros, con indiferencia-. Ninguno de vuestros hilos depende de su existencia.
-No deseo matarla, eso es todo. Sí anularla, sí eliminar el problema que supone...
-Ah, pero, mi señor -la joven le interrumpió, sonriente y encantadora-, el modo más sencillo de eliminar el problema que supone, siempre pasa por eliminar el problema que es. Tal vez la estáis juzgando mal, maestro. Tal vez se hace pasar por una inocente víctima de los acontecimientos cuando en realidad es una zorra renniana que lleva años tejiendo su red, y ahora os ha hechizado a vos... bien podría ser una maga versada en las artes de ocultarse y engañar, y bien podría haberos hecho beber un filtro...
El Duque Negro se puso en pie, sobresaltado y furioso.
-¡Como te atreves! ¿Engañarme a mí? ¿Sugieres que una thrilliana podría ocultar sus poderes a mis ojos, que sería capaz de envenenarme con sus porquerías? ¿Que sería capaz de enamorarme de ella con sus venenos asquerosos y yo, y yo, no me daría cuenta? ¡Qué demonios dices, estúpida! -los ojos del Duque, normalmente fríos como los de una serpiente, ahora estaban candentes como brasas-. ¡Yo no estoy enamorado de nadie, y cuida tu lengua o tendré que cortártela! ¡Jamás pienses que puedo albergar tal debilidad! ¡Acaso no has percibido el alcance de mi poder como para al primer acontecimiento inexplicable me trates como si fuera un vulgar hechicero de aldea!
-Maestro, calmaos -susurró Zhura, conciliadora-. Sólo velo por vos. Sólo trato de barajar todas las posibilidades. Sabéis que nunca he dudado de vuestras capacidades.
El duque volvió a sentarse, malhumorado, con su iracunda mirada fija en la aprendiza, quien, sin embargo, no se amedrentó.
-Entonces, milord, tened a bien explicarme por qué no queréis matarla. Porque os juro por los dioses que no lo comprendo.

-Maravilloso.
Ariadna vertió el veneno en la botella de vino de su dormitorio -una gota, más no era necesario- y sonrió, feliz y risueña. Dio dos vueltas sobre sí misma y canturreó unos versos de los sacerdotes de la diosa de la Oscuridad:
¿quién no teme a mi diosa?
nada hay que no se bañe en su Oscuridad
incluso el alma de los que reniegan...

Ensimismada en su alegría, trasteó entre las cajas que había en su dormitorio. Una gema rojiza centelleaba a la luz de las velas, engarzada en un anillo: se lo puso en el anular derecho. Ah, que perfección. Vapor difuso se movía por el interior de la gema, y su dueña sonrió satisfecha. En ese mismo instante, un vapor blancuzco comenzó a ser exhalado por el espejo de su tocador, y obediente y veloz, acudió a la gema para filtrarse en su interior.
Encantador, pensó Ariadna, sonriendo. Iba a buen ritmo, a este paso estaría lista para el entierro del duque. Estaría arrebatadora en la ceremonia, plena de poder y dueña de voluntades. Nadie igualaría su majestad. A fin de cuentas, ¿cuántos hechiceros pueden presumir de tener una joya hecha de la misma esencia de un ser humano?

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¡Salva a Pato Indigno!

Todo el mundo sabe que odio a los patos. Me parece el animal más estúpido que existe, con la posible excepción de la oveja.

Aún así, existe un pato que se ganó mi admiración: Pato Indigno. Y Jezabel quiere echarlo de su casa. Técnicamente es de mi propiedad, pero como mi cuervo y él no se llevan bien, pues resolvimos que lo cuidara Jez. Dadle la tabarra para que lo deje donde está. Acudid a las manifestaciones que se han convocado. Solos somos débiles, pero juntos salvaremos a ese pato.

¡Sálvale, internauta, eres su única esperanza!

Editado: los autobuses de media España también están con nosotros.


Y esto es sólo el principio...

Editado: más gente hace campaña. ¡Únete a nosotros!
Editado: Pato Indigno ha decidido difundir sus propias opiniones por la red. ¡Visítalo!

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La vida del postgraduado

Tras seis días en Charrolandia, vuelvo de nuevo al ruedo.
Jez me ha tenido esclavizado todos estos días, ayudándola a terminar la presentación de la defensa de su tesina y corrigiendo el propio texto de la memoria del trabajo. Seis días de nervios, prisas y demás. Seis días sin acercarme al ordenador más que para ayudar a Jez con el Open Office. Yo de un lado para otro a imprimir las nuevas copias para el tribunal, ella acojonada porque ni se lo iban a aprobar (y mucho menos ponerle el cum laude que casi siempre se concede a este tipo de trabajos), los dos más nerviosos que una tarrina de gelatina...

Y al final todo bien. Si hasta fue gente a ver la defensa de la tesina. Y digo más: hasta fueron los medios de comunicación (espero, Jez, que hayas pillado un ejemplar de "La Gaceta").

Mientras, lo último que sé de mi máster es que parece ser que los coordinadores ya tenían pensado entregar las actas fuera del plazo normal. ¿Cuándo? No sé, pero después del cierre del plazo. Es decir, en cualquier momento desde el 1 de octubre hasta el comienzo de una nueva era glaciar. Pero es que incluso esto puede mejorarse: los coordinadores ni siquiera saben (tras haber dirigido ya varios másters) qué coño tenemos que hacer los alumnos una vez que las actas estén entregadas. Suponen que se pondrán en contacto con nosotros en algún momento. ¡Suponen!

En fin, aquí cada tonto con su tema mientras yo espero a saber si me dan el papelito o no... La Administración funciona mal en todos los lugares y ámbitos del territorio español. Pero es que lo de las Universidades es de escándalo.

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Tierra Serena XIX

Justo cuando los invitados comenzaban a marcharse, después de una tarde de aburridos bailes de salón, después de esa danza de víboras que los entendidos llamaban "política", un heraldo entró velozmente en el Gran Salón. Vestido con la librea de gala de los servidores del Duque, avanzó con premura hacia su señor. El Duque, que estaba charlando con uno de los múltiples Barones invitados a la ceremonia, se volvió hacia él. La cara del heraldo estaba desencajada por la sorpresa y el estupor.
-Mi señor Duque -dijo-, un enviado del barón de Renn se encuentra a las puertas del castillo.
-Y, ¿qué es lo que desea el lacayo del rey de Thrillia? -barbotó el duque, aún más estupefacto que el propio heraldo.
-No lo ha dicho, mi señor -balbució el heraldo, como pidiendo disculpas-. Insiste en veros en persona.
-Hacedle entrar, y traedle aquí de inmediato.
-Se hará lo que deseáis, mi señor Duque -dijo el heraldo, haciendo una reverencia y partiendo a la carrera.
Pasaron los minutos. Las conversaciones decayeron, a la espera todos de la llegada del mensajero del vecino Señorío de Renn. Al fin las dobles puertas volvieron a abrirse, y una pareja de caballeros embutidos en pesadas armaduras plateadas entraron, escoltando a un hombre joven, impecablemente vestido de blanco y azul celeste, con el escudo de la Casa Renn bien a la vista sobre su hombro izquierdo. Un pequeño paquete envuelto en tela dorada descansaba en sus brazos. El mensajero no prestó atención ni al decorado del Salón ni a los engalanados invitados, sino que avanzó en línea recta hasta el Duque. Éste, con los brazos cruzados bajo las anchas mangas de su túnica, esperó impaciente hasta que el joven llegara a él.
-Lord Sergei de Raven, Duque del Castillo Raven, me presento ante vos como emisario de mi señor Ismael Renn, Barón de Renn -anunció le mensajero.
-Yo te recibo, como ordena el protocolo, como legítimo enviado de mi vecino -contestó el hechicero, algo envarado ante lo irreal del asunto-. ¿Qué misiva me traes del Barón, si desde hace dos generaciones no se cruzan mensajes entre los dos valles?
Una sonrisa se dibujó en la cara del joven. Haciendo una profunda reverencia, depositó el paquete ante los pies del Duque.
-Mi señor me ordena entregaros este presente como regalo para vuestro hijo nonato, heredero a la Casa Raven.
Un estupefacto silencio siguió a estas palabras. Uno de los numerosos criados se agachó a recoger el paquete y, con obsequiosas maneras, lo dejó en las manos extendidas del duque, cuyo rostro no se había movido un ápice, pero que por dentro ocultaba una estupefacción aún mayor que la de sus invitados. Con suavidad abrió el regalo: una cajita de madera de nogal finamente labrada. En su interior, una flor de amaranto. Los ojos del hechicero se entrecerraron levemente. Vendetta.
-También se me ha ordenado entregaros un mensaje -continuó el joven emisario-: mi señor está muy molesto por las recientes actuaciones de vuestros soldados en el Paso Negro. Volved a poner la mano encima a los honorables mercaderes rennianos y la próxima vez que alguien atraviese la frontera y ponga el pie en vuestro territorio será al mando de un ejército.
Una fría y cínica sonrisa apareció en los finos labios del Duque Negro. Su pétreo semblante, entrenado durante años en mostrar sólo la más insensible y desapasionada crueldad, hizo que todos, incluido el altivo emisario, retrocedieran un paso.
-Estoy seguro de que esas fueron sus palabras -ironizó.
El hechicero levantó las manos, y de sus dedos extendido surgieron brillantes dardos flamígeros que, con letal precisión, acribillaron los cuerpos acorazados de los dos escoltas rennianos. El siseo de la carne quemada fue el único sonido que se escuchó en la sala. Los caballeros, abrasados dentro de sus brillantes armaduras, murieron antes de caer como fardos al suelo de piedra. Hilillos de sangre medio coagulada escaparon de sus fosas nasales y de sus bocas, paralizadas en un sordo gemido de dolor.
-El barón Renn no es más que un anciano senil, educado en las maneras de un porquerizo -continuó lord Sergei, impasible al lívido rostro del emisario-. Y cuyo abuelo tuvo la suerte de ser primo en quinto grado del "todopoderoso" rey de Thrillia, gracia que le permitió obtener un nombre y una baronía a pesar de pertenecer a un linaje despreciado por todo el reino debido a una... leve infracción. No estoy muy versado en historia de las Grandes Casas, pero creo que un antepasado suyo fue descubierto invadiendo los aposentos de la bella sobrina del rey, con nocturnidad y alevosía, por lo cual fue condenado al exilio y reducido a la categoría de mendigo.
El emisario trastabilló al dar otro paso hacia atrás, cayendo cerca de uno de los cadáveres. La sangre manchó su impoluto traje.
-Mi respuesta a ese ultimátum es, creo, bastante clara -la túnica ondeó a su alrededor a girarse y dar la espalda al aterrorizado mensajero-. Volved al cubil de ratas del que habéis venido y decidle a vuestro señor que si lo que quería es amenazarme lo ha logrado. Las próximas noticias que tendrá de mí se las daré en persona, cuando mis colores ondeen en lo más alto de su castillo y justo antes de que mi mano le arranque su sucio corazón.
El mensajero fue sacado a rastras del Salón de Ceremonias por dos guardias ataviados con la negra librea del castillo Raven.
-Limpiad todo esto -ordenó a sus criados-. Y ahora, si me disculpáis -añadió dirigiéndose a sus invitados-, tengo que ocuparme de unos asuntos. Cuestiones de Estado, me temo, tediosas pero necesarias. En nombre de mi dama y de mí mismo os doy las gracias por haber acudido -se acercó a lady Ariadna y, muy ceremoniosamente, le besó fríamente la mano-. Mi Dama, me reuniré con vos en vuestros aposentos más avanzada la tarde.
Sin más, salió de la sala en dirección a sus aposentos. Nadie lo diría, pero la rabia y la ira hervían en su interior. Los tejemanejes de Ariadna, llevados a cabo por su fiel subordinado, habían fructificado. Se había dejado llevar como un ciego hasta la trampa más obvia con la que se había encontrado nunca. Ahora estaba metido en una guerra que no deseaba pero que no había tenido más remedio que declarar, so pena de parecer un idiota que se deja amedrentar por un imbécil al que habían hecho Barón más por pena que por méritos propios. Si no hubiera contestado de esa manera, las víboras que le rodeaban no habrían tardado en pelearse por ser las primeras en asestarle la puñalada.
Ya en la tranquila oscuridad de sus habitaciones meditó sobre lo ocurrido, con una copa de jerez en la mano, sentado al calor de los rescoldos que titilaban en su chimenea. No dudaba en salir victorioso, pues su poder era superior al de la Casa Renn, pero eso le obligaba a distraerse en estúpidos juegos de guerra en un momento en que la traición dormitaba bajo su propio tejado.
Maldita Ariadna, que conspiraba contra él por hacerse con el poder de su Ducado. Ella utilizaría a su hijo como escalera a la cima, ahora que él se había arriesgado a reconocer al nonato como su heredero. Un movimiento necesario, pues un hijo reconocido le permitiría desechar de una vez por todas a su pervertida y maldita esposa.
Maldito Ilan. No era más que un asesino a sueldo, pero que interpretaba muy bien y con gusto el papel que su verdadera señora disponía para él. Otro buitre a la espera de que su cadáver descansara en el frío suelo.
Y maldita Eli-zabad, cuyos sentimientos hacia ella, incluso ahora que le despreciaba abiertamente, no hacían más que aumentar. La deseaba y la repudiaba a la vez. Otra distracción de la que tendría que ocuparse o tal vez significara su caída.
Tomó una decisión.
Debía llamar a Zhura, la única en la que podía confiar abiertamente, pues su veneración hacia el poderoso hechicero estaba por encima de cualquier cosa. Su fanática lealtad era lo que en ese momento necesitaba.

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Conquistando Tierra Serena

Los habituales de mi blog os habéis aburrido hasta morir entretenido con la historia que he ido desgranando desde la creación del blog hace nueve meses. La historia de Tierra Serena no está completa, pero no obstante la comparto con vosotros mientras continúo trabajando en ella.

Tierra Serena es un mundo que Jez y yo creamos como un simple entretenimiento, con el único objetivo de escribir juntos durante el año que no estuve junto a ella todo lo que queríamos. Empezó de forma simple, digo, y poco a poco se fue ramificando de forma compleja, creciendo orgánicamente. Eso, por lo menos a mí, me causó un sentimiento de sorpresa y felicidad. Si alguna vez habéis visto cómo algo salido de vuestra mente empezaba a desarrollarse sin vuestra ayuda, entenderéis a qué me refiero. Si no, sólo puedo aconsejaros que hagáis algo al respecto. La verdad es que es casi indescriptible.

Bueno, el tema es que hace un tiempo Jezabel, Barbijaputa y Min se juntaron para crear un blog en el que iban desarrollando una compleja historia. Ese blog es "Conquistando el Putomundo". Al principio fueron ellas solas, pero luego se plantearon incluir colaboradores externos, gente que, bajo sus directrices, ayudaran con la historia.
Yo soy uno de ellos.
Es más, soy Opinador Oficial, el que desde fuera les comenta los fallos o aciertos de las tramas, el que aconseja o desaconseja determinadas formas de narrar la historia. Eso es en teoría. En la práctica me limito a disfrutar sus entradas como si fueran "de preestreno".

Como Colaborador Externo metí a una creación propia dentro de su historia: el Duque Sergei de Raven. Les comenté la idea que tenía y ellas aceptaron, con el resultado de que ahora Conquistando el Putomundo es una historia fantástica que ocurre siglos después de Tierra Serena. Les di un pasado histórico, una simple pincelada de ambientación, algo detrás de lo que ellas escribían por si necesitaban tomarlo. No es que lo necesiten, pues sus fecundas mentes se bastan solas, pero me gusta pensar que para algo les ha servido mi aportación.
Bueno, también soy el responsable de la formación (que no "creación", que de eso ya se encargó Jez) del Conde Edaris de Shult, una contrapartida a Sergei. La otra cara de la moneda, vamos. El Blanco que hay junto al Negro...
Aunque trabajo bajo sus directrices (y esto quiere decir que si ellas quieren algo, tengo que dárselo; o que si no les gusta, tengo que quitarlo) tengo bastante libertad. Confían en mí, las muy cándidas. ¡Bwahahaha! ¡Pronto llegará mi hora...! Digooo, que me pierdo, leñe.

Con todo esto quiero decir que, si os gusta Tierra Serena, no dejéis de pasar por Conquistando el Putomundo. El estilo de las tres blogueras (ahora dos, pues Min abandonó el proyecto) es diferente, pero estoy seguro que lo disfrutaréis. Y espero que también el mío, jejeje.

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Tierra Serena XVIII

Para celebrar el próximo nacimiento del heredero del Ducado se preparó una suntuosa cena y baile. Todo aquel que tratase de escalar socialmente no podía permitirse faltar, ni pensarlo tan siquiera. Todos deberían ofrecer a sus Duques un presente valioso para demostrar su fidelidad y alegría por la perpetuación de la línea dinástica; todos aparecerían en sus mejores galas, todos aprovecharían para apuñalar a quien pudieran. Así eran las cosas en este mundo oscuro: hasta el feliz acontecimiento de la llegada de una nueva vida se veía empañado por la codicia, la miseria y la traición.
Damas y caballeros parloteaban despreocupadamente en la sala, en grupos más o menos reducidos. Lord Sergei comentaba naderías con cuatro o cinco caballeros de alto rango militar, esperando que su esposa apareciese. Al recorrer una vez más la sala con la mirada, pudo distinguir, medio oculta por las sombras, a Eli-zabad. Estaba sentada, ajena a todos y curiosamente ignorada por ellos –ningún varón se atrevería a entablar conversación con la esposa de Sir Ilan sin estar éste presente; ninguna dama soportaba su intolerable candidez y su aburrida moralidad–. Profundas ojeras bordeaban sus ojos oscuros, y parecía aún más pálida y espectral que de costumbre. Sujetaba una copa de vino, y a su derecha, en el suelo, estaba el envuelto que debía ser su obsequio para los duques. Sigilosamente se acercó a ella, y pudo comprobar que estaba afectada por un extraño y leve tembleque, al observar cómo la copa se movía imperceptiblemente en su mano. El corte en su mejilla, las marcas del cuello y los restos de la última paliza propinada por sir Ilan aún eran visibles para quien supiese buscarlos. Ocultaba el cabello cortado y la marca del cuello con un tocado aparatoso y un pañuelo de seda negra. Los pómulos se le marcaban en exceso, y sus ojos parecían hundidos en las cuencas. Estaba demacrada.
Tenía la mirada perdida en el suelo. Una túnica se detuvo ante ella, y Eli-zabad supo, antes de levantar los ojos, a quién pertenecía. Su abultado vientre era de un volumen inhabitual para el estado en que se encontraba, como si fuera a dar a luz más de una criatura, y esto acentuaba más su macilenta delgadez. Haciendo lo que pareció un esfuerzo sobrehumano, dirigió la mirada al rostro de su interlocutor.
-Buenas noches –dijo el Duque.
-Mi señor –respondió ella. Su voz sonó débil y quebradiza. Hizo ademán de levantarse para efectuar una reverencia, pero las piernas no le obedecieron-. Disculpad mis modales, señor. Me encuentro agotada.
La siniestra presencia del hechicero había hecho que, inconscientemente, todas las conversaciones se apartaran de él, todas las miradas le evitasen. Nadie se fijó en su duque inclinándose sobre la esposa de sir Ilan, nadie recordaría, más tarde, haberle visto hablando con ella.
-Lo comprendo –contestó él. En el último instante consiguió reprimir los deseos de tocarla-. ¿Habéis...? –la curiosidad pudo con él, una curiosidad doliente y mórbida- ¿Habéis notificado ya a vuestro esposo... vuestro estado?
Ella sonrió con infinito desprecio.
-Sí, mi Duque.
-¿Y qué ha...? -No ha contestado, mi señor. Mi esposo tiene cosas más importantes que hacer. -No creo que... -empezó el Duque, sin saber cómo iba a terminar la frase, pero conocedor de que Eli-zabad tenía razón. Con una amargura sorprendente por lo inhabitual en ella, Eli-zabad le felicitó por el próximo nacimiento de su heredero:
-Mi señor -su voz era un gemido quebrado y ligeramente disfónico-, aceptad mi más sincera enhorabuena. Vuestra esposa ha de ser muy feliz dándoos el heredero que tanto ansiáis, más aún sabiendo que el fruto de su amor por vos no va a costarle la vida y la deshonra. Por favor, os ruego aceptéis este presente como muestra de lealtad hacia el Ducado. Si me dais vuestro permiso, me retiraré; hay algo en el ambiente que me revuelve el estómago. Tal vez sea el cinismo y la crueldad que exudáis a cada paso.
Sin esperar una respuesta, dejó en manos del Duque el paquete, se levantó y se esfumó ante la mirada atónita y furiosa, desconcertada, del hechicero. Al desenvolver la tela que lo protegía, el duque halló una caja de música deliciosamente tallada, con el escudo de Sir Ilan labrado con delicada belleza. El sonido, sin embargo, era melancólico y agobiante. El Duque, totalmente ensimismado con la caja, no se dio cuenta de que las conversaciones habían cesado. Solo el chirriar de las dobles puertas del Gran Salón de Ceremonias –curioso nombre para tan tétrico lugar-, le devolvió a la realidad. Lady Ariadna apareció tras los velos que ocultaban el umbral de la entrada. Su aparición, tan teatral como le fue posible, asombró y maravillo a los presentes. Envuelta en sedas rojas y negras, marcando sin ocultar en exceso lo avanzado de su embarazo, lucía su hermoso cuerpo como se luce un puñal envenenado: bien a la vista, para que todos se fijen en él y sepan, sin lugar a dudas, quién lleva el cetro de mando. Lord Sergei de Raven, enfundado en una túnica negra de terciopelo con toda su superficie bordada en arabescos de hilo de plata, ceñida a su cintura mediante un talabarte de escamas de dragón plateado del que colgaba un solo saquillo hecho también de terciopelo negro recorrió los metros que le separaban de su esposa. Cogiéndola de la mano suavemente, con delicadeza, avanzó hasta el centro de la sala. Los invitados se hicieron a un lado, permitiendo a la pareja ocupar la atención de todos y cada uno de ellos.
-Damas, caballeros –empezó el Duque-. Augustos invitados todos vosotros. Es para mí, y para mi esposa –añadió casi a regañadientes-, un deber y a la vez un placer anunciaros el próximo nacimiento del heredero del Castillo Raven. Los invitados aplaudieron educadamente, como estatuas inertes formando una rueda alrededor de los duques, pero preparados para moverse más rápidos que el relámpago a fin de ser, cada uno de ellos, los primeros en dar su felicitación al Duque Negro. Maniobras políticas.
"Ratas que se muerden entre ellas a fin de llegar antes hacia el queso", pensó el Duque. Despreciaba a todos y cada uno de sus "leales vasallos". Le necesitaban, y no cabía duda de que muchos de ellos le apoyaban ciegamente, aunque sólo fuera porque él mantenía su nivel de vida. Sonreiría y agradecería con absoluta sinceridad cada muestra de simpatía. Estrecharía la mano a cada uno de los presentes. Aceptaría cada inútil e insulso regalo con gracia y elegancia. Y mientras lo hiciera, no dejaría de regocijarse en lo que aquel vástago significaba: la muerte de su molesta y peligrosa Duquesa.
"...el cinismo y la crueldad que exudáis a cada paso".

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Tierra Serena XVII

Dama Ariadna era muy lista, muy hermosa y muy retorcida. Las tres cualidades hacían de ella un enemigo a temer, o incluso puede que un aliado a temer. Observó el veneno que pensaba utilizar contra su esposo diluido en un vial pequeño. Era muy potente, con la dosis que tenía preparada podría terminar con todo rastro de vida en el castillo. Llevaba años, casi una década trabajando en él. Y desde luego que, si sus planes salían como tenía pensado, merecería la pena hasta el último segundo invertido.
Se sentó frente a su tocador, y elevó un suave murmullo acompañado de un gesto casi condescendiente de sus manos. El espejo dejó de reflejarla, y sus imagen se esfumó, para dar lugar a la de Sir Ilan.
-Mi dama –se inclinó leve pero respetuosamente. Al fondo, el decorado de una sala oscura en lo alto de la Torre del Paso Negro.
-Ilan, mi fiel servidor. ¿Cómo van mis asuntos?
-Perfectamente, mi dama. Como debe ser.
-No esperaba menos de vos –sonrió con beatitud-. Por aquí, todo también va como debe. El imbécil de mi esposo... -amplió su sonrisa-. Vuestra querida Eli-zabad nos está siendo tremendamente útil.
Sir Ilan se puso tieso, pero no se atrevió a decir nada. ¿Eli-zabad había continuado con...?
-Ah, tranquilizáos. Vuestra pequeña os es fiel. Es estúpida, pero os tiene el suficiente miedo como para mantenerse en su sitio –el caballero se relajó visiblemente-. Por alguna razón que no comprendo, mantiene a mi Duque pendiente de ella. Le tiene obsesionado, lo cual le hará cometer errores... es cuestión de tiempo. Dejémosle que se dedique a perseguirla y pierda la visión de lo que realmente importa. Por lo pronto, mantener a esa chiquilla con vida puede sernos útil a los dos. A vos, os sirve bien como distracción. A mí... la zarandearé delante del duque como una pieza de caza frente a los dientes de un lobo. Será un juego de niños apuñalarle por la espalda.
Ilan asintió, de nuevo.
-¿Y los... aprendices? ¿Molestan demasiado? ¿Han descubierto...?
-No, mi dama. Vuestros sirvientes continúan ocultos.
Nadie aparte de Ariadna, sir Ilan y los propios hechiceros al servicio de la Duquesa conocía la existencia de los enviados por ella. Pues Ariadna, previendo los actos de su esposo, había ocultado bajo las negras armaduras de los fieles del comandante a dos de sus mejores sirvientes sobrenaturales. El poder de Ariadna era tal que los demonios trataban con ella como igual... y le debían favores. Ariadna sonrió. Oh, sí. Ya podía ser buena esa tal Zhura, o si no, no sobreviviría ni al primer toque de uno de los sirvientes infernales.
Llamaron a la puerta, y Ariadna deshizo el hechizo rapidamente de un suave gesto. Con aire casual, alargó la mano y tomó la copa de vino que reposaba en el tocador.
-Adelante –indicó, bebiendo a continuación un largo trago.
La figura siniestra y oscura del Duque se perfiló en la entrada.
-Buenas noches –siseó él.
-Milord –contestó ella, sin ninguna ironía. Se sentía contenta, todo iba según lo planeado–, que oportuno. Pasad, tomad asiento.
Como cada vez que entraba en la sala, lord Sergei se sentó en un sillón próximo a la chimenea, llenó una copa del vino de su esposa y lo paladeó. Ariadna estaba tan satisfecha que no se molestó, sin embargo, respondió a la sutil agresión con un comentario mordaz, casi como algo mecánico.
-¿Oportuno, querida? -preguntó Sergei, ignorándola.
-Sí, milord. Aquello que ansiabais cada vez está más cerca... -él la observó, sin comprender pero sin demasiado interés-. Vuestro heredero.
Lord Sergei se vio inundado por un torrente de sensaciones. Ansia, ¡por fin! Por fin un heredero, por fin podría librarse de su mujer... Alivio. Si aquel crío nacía antes que el de Eli-zabad... calmaría su conciencia. Podría reconocer al bastardo teniendo al legítimo con un pie en el trono ducal. Y así, tal vez, la mirada de desprecio de su ex-amante se borraría finalmente de sus pesadillas... Sorpresa. ¡Qué repentino! Y ahora que había comenzado a sospechar que su esposa estaba evitando el tan deseado embarazo. Orgullo. Sería su hijo, un digno heredero de su padre. Él se encargaría de hacer del vástago un archimago temido y respetado en todo el Imperio, llevando el blasón del Cuervo hacia lo más alto.
Se encontró esbozando una sonrisa... una sonrisa que no era tan cínica y agria como las que acostumbraba a mostrar. Ese hijo haría que todo fuera bien. Evidentemente, su esposa intentaría que algo no fuera tan perfecto, intentaría manipular este vástago para utilizarlo en su propio beneficio. Pero él no lo permitiría.
"Por pasos, poco a poco. Lo primero, lo primero de todo será reconocer a mi heredero. Así podré... podré reconocer el bastardo. Y ella dejará de mirarme al pasar como si yo no fuera más que... maldita sea".
"No. No, reconoceré al legítimo porque eso me garantizará que, a la muerte de mi esposa, no deba casarme con otra arpía para evitar la furia de sus hermanos. Lo hago por política. Lo hago porque no puedo permitirme tener dos ejércitos más contra mis fronteras. Es por eso. Me da igual que Eli-zabad me mire como quiera, ¡no es más que una inferior!"
"Lo hago por política. Lo hago porque voy a mandar asesinar a mi querida Duquesa. Y me da igual que un peón de mi plan sufra".
"Sois un miserable... un miserable sin corazón".
"Dioses".
"Esa maldita muchacha".
Ariadna sonrió. Su muy predecible esposo no sospechaba hasta qué punto estaba enamorado de Eli-zabad, y desde luego que no tenía ni idea de cómo iba la duquesa a exprimir a esa chiquilla para hacer del duque su marioneta. Palmeó suavemente su vientre, y trató de evitar que una sonrisa de triunfo aflorara a sus labios.
Si algo le encantaba de su esposo, es que era extremadamente entretenido hacerle daño.

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Tierra Serena XVI

Lo primero que hizo Eli-zabad cuando consiguió calmar su angustia fue un análisis de la situación. Bien, estaba claro que estaba sola en todo este asunto, así que más le valía, por su propio bien y por el de su hijo nonato, no cometer errores. Se cubrió con una capa y abandonó el castillo; nadie le hizo preguntas, ni entonces ni tres horas después, cuando regresó con un hato lleno de hierbas y raíces. En realidad, no se molestó en tratar de ocultar sus actividades: sabía que si a alguien le interesaban, tarde o temprano acabarían enterándose.
Tardó dos días con sus noches en tener todos los preparados listos y embotellados. Ahora podía dedicarse a estas cosas, pero no cuando estuviese a punto de parir. Analgésicos para las contracciones, dilatadores para el parto, somníferos para las noches en que el bebé decidiese que no quería dejar dormir a su madre. Antídotos, por si Lord Sergei decidía llevar ese asunto a su manera… era muy capaz, o al menos, ella le creía así después de haber visto su comportamiento. Coagulantes, por si acaso perdía demasiada sangre en el parto. A fin de cuentas, era primeriza, y desde luego que ningún amantísimo esposo iba a contratar los esfuerzos de un sanador para evitar la muerte de su esposa o su hijo.
Muchas botellas, pulcramente etiquetadas. Y… ah, sí. Su último as en la manga. Hierba del condenado. Puñados de hierba del condenado.
Abrió una pequeña caja lacada, en cuyo fondo brillaba el ave de plata, obsequio de su señor y causa de tantos problemas -"¿Lo habría hecho adrede, sabiendo que iba a perjudicarme?"-. Un anillo de ladrón, de los que eran capaces de guardar en su interior una pequeña cantidad de veneno, brillaba a su lado. Nunca lo había empleado. "Ya es hora". Lo llenó con hierba triturada y se lo puso en el índice de la derecha. Luego, depositó el pequeño vial con el resto del veneno en él, y escondió el cofre. Si las cosas se volvían demasiado feas, siempre podría ponerle fin a todo antes de que le obligaran a hacer algo que no deseaba. Abrir el anillo, tocar el contenido con la punta de la lengua, y estaría muerta casi al instante. Y con ella, su vástago. No permitiría que le hicieran sufrir. Pero desde luego que iba a intentar darle una oportunidad de vivir. "Dioses luminosos", rezó, "que sea hijo de mi esposo. Por favor". Rezaba a los dioses de la Luz porque era lo que en su infancia le habían enseñado, ya que Eli-zabad tenía antepasados rennianos, vecinos del país del Duque y de los thrillianos. Muchos problemas le había causado su fe en la Luz, y más teniendo en cuenta la intolerancia de sir Ilan. Poco a poco había ido abandonando la creencia en las intenciones de los dioses, pues si no, ¿qué dios sería tan perverso como para entregarla a una existencia tan infame?


Sencillo. Sencillísimo.
Dama Ariadna esbozó una delicadísima y dulce sonrisa. Bien, había llegado el momento de empezar a subir las apuestas. Se había dejado –por fin– embarazar por el Duque. Había llegado el momento de eliminar a ese molesto individuo, y la mejor manera de asegurarse el control del ducado era la legitimidad de un heredero... a fin de cuentas, si su vástago se volvía demasiado molesto, dama Ariadna siempre podría eliminarlo y obtener de modo más directo el poder. Puede que lo hiciera de todos modos. Estaba tan emocionada por la posibilidad de quitarse de encima al parásito en sus planes que era Lord Sergei, que tanteó la posibilidad de matarlo antes del nacimiento del crío. ¿Peligroso? En absoluto, si sabía como planearlo… era posible, factible, deseable, presionar al duque para que reconociera a su legítimo heredero delante de toda la corte. Una vez afianzada su posición, Ariadna sería una desconsolada viuda y una eficiente regente hasta la mayoría de edad de su heredero, para la cual aún faltaba demasiado. Quién sabe, incluso era posible que no necesitara eliminar al futuro Duque, si aceptaba ser una marioneta dócil.
Sí, si el Duque era tan estúpido de celebrar el próximo nacimiento de su vástago, estaría muerto en menos de un par de meses.
Qué terrible.
Miles de veces había planeado la muerte de su esposo, así que pensar un modo original y efectivo de quitársele de encima era algo que ya tenía bastante masticado. Para algo así, optaría por el veneno. Eficiente, eficaz, elegante. Sabía qué veneno sería, sabía como administrárselo y sabía que nadie notaría nada extraño... Era un plan perfecto, y de hecho, sería más un suicidio por parte del duque que un asesinato. Porque el brujo, orgulloso y altivo, tenía el hábito de marcar terreno, de demostrar a los demás que estaba por encima de ellos, y este sería su error. Cada vez que visitaba el dormitorio de Ariadna, tenía la costumbre de beber la copa que siempre estaba llena de licores de viñedos privados de su esposa, herencia de su línea dinástica durante generaciones. Sólo porque sabía que le molestaba. Siempre, invariablemente, cogía la copa mediada o terminada, la llenaba de nuevo y bebía, mirándola, sonriéndole con desprecio mal disimulado. Esta era su guerra: desde los más descarados ataques hasta los más sutiles gestos.
Ya tenía, entonces, pensado el modo de administración. Ahora, el veneno era... delicioso. Provocaba una lenta y progresiva degeneración pulmonar, que a efectos de un observador –por muy atento que éste fuere– parecería ni más ni menos que una tuberculosis. Lamentable, pero el duque moriría por una enfermedad pulmonar irreversible... de la que nadie sería responsable, claro está. Y su desconsolada viuda tendría que hacerse cargo del cuidado del heredero al ducado… mientras aprovechaba para hacerse cargo también del propio ducado. De todo el ducado. Estaba harta de tener que compartir y ceder decisiones al corto de miras de su esposo, más preocupado en perseguir mujeres que en el poder que podría hallar en los libros, en expandirse y controlar el mundo.
Ariadna ya sabía de todos los bastardos del Duque, y habían sido tácitamente eliminados, junto con sus madres si éstas eran plebeyas. Nadie se había dado cuenta de su desaparición, o de las súbitas muertes a las que se habían enfrentado cinco o seis damas de alcurnia. Ariadna era un genio de la manipulación, y había conseguido cometer los más descarados crímenes sin que nadie se percatase de qué mano manejaba los hilos. Por supuesto, ya sabía del embarazo de Eli-zabad. Cuando naciera, si realmente era un bastardo del brujo... Sir Ilan estaría más que encantado de solucionar el asunto. No iba a permitirse ningún fallo: el poder sería para ella, pasase lo que pasase.
Lanzó una dulce risa al aire, de la que nadie hubiera sospechado ni lo más mínimo.

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