El hombre que me enseñó todo lo que sé

La Historia está llena de grandes nombres. Personas que se labran su fama y su lugar en el acervo común. Su influencia dura generaciones. Eso es cierto en cada aspecto de la vida. Pitágoras, Alejandro Magno, Julio César, Immanuel Kant... La lista es enorme y siempre está abierta.
El otro día hablé de David Hume. Gran pensador cuyas disquisiciones me asombraron en su momento y que tomé como guía.
Pero también dije que en mi vida hubo otro. Y dije que le dedicaría una entrada, así que aquí está.

Su nombre era Antonio Pardo Zorrilla. No lo busquéis en el Google, ni en una enciclopedia, ni en un libro de texto. Su nombre no ha pasado a la historia.
Voy a remediar eso.

Antonio Pardo nació el 21 de Septiembre de 1911. Era natural de Espinosa de los Monteros, provincia de Burgos, muy cerca del País Vasco. Como muchos de su generación, luchó en la Guerra Civil Española del 36. Combatió en el bando republicano y fue nombrado Cabo. Perdió familiares e hizo que otras familias perdieran a algún miembro. Tenía sus ideales y, por desgracia, mató por ellos. Cuando su bando perdió la guerra, tuvo que adaptarse. Se fue a vivir a Valladolid y se casó con Margarita Almudí, una modista zaragozana. No tenía estudios. Sólo sabía leer, escribir, sumar y restar. Así que abrió una frutería en la Calle de las Angustias. Después trabajó con su hermano en un almacén de plátanos que cambió de lugar en varias ocasiones, desde la Calle Mantería hasta la Calle del Rastro (detrás de la Casa de Cervantes), para finalmente situarla en la Calle Industrias. Allí trabajó hasta 1976, año en que se jubiló. Tuvo tres hijos, a los que mantuvo con su exiguo sueldo en una casa de alquiler situada en la Calle Perú, y éstos le dieron cinco nietos. Murió el día 21 de Febrero de 1997, de cáncer, a la edad de 85 años.

Era mi abuelo.

¿Adivináis quién es ese chaval con cara de sorpresa que está a su lado?

Mi abuelo no tendría estudios, pero era un filósofo. Su visión de la vida era muy peculiar. Yo pasé mucho tiempo con él, ya que era quien me iba a buscar al colegio y me llevaba a casa. En esos paseos me iba desgranando su modo de pensamiento y yo lo absorbía como una esponja. Él me hizo quien soy, o al menos puso los cimientos que dieron base a la estructura de mi mente. No siempre consigo serles fiel, pero lo intento.
Nadie puso sus ideas por escrito nunca, así que voy a hacerlo yo. Abuelo, va como tributo a tu memoria.
  • Primer Postulado. Principio de la No-Exclusividad o "Hay quien chupa picaportes".
Desarrollo: Existen muchas verdades sobre algo concreto que son totalmente ciertas. Esto es, que una verdad no excluye, en principio, a otra. Cada punto de vista tiene la posibilidad de ser verdadero. Las ideas no son absolutas, pues dependen de la subjetividad de cada persona. Este principio ya fue enunciado por Protágoras de Abdera: "El hombre es la medida de toda las cosas. Es por él que las cosas son o no son". Esto también se aplica a las costumbres y gustos de cada uno. Los modos de ser de las personas, diferentes todos ellos, pueden permitir la coexistencia sin ponerla en peligro. Repito: en principio. Hay cosas que son y serán siempre inaceptables. O deberían.
  • Segundo Postulado. Principio de la Adaptabilidad o "Si pasa, se le saluda".
Desarrollo: El mundo es mutable. Desde que nace hasta que muere, las personas van variando su modo de existir. Por nimio que sea, este continuo cambio es una constante. Es lo que se conoce como principio de la homeostasis. Todo sistema tiende hacia un equilibrio, pero este equilibrio no es estático, sino dinámico. Un equilibrio dado por el determinado valor de unas variables se desplaza cuando este valor cambia, salvo que el cambio en las variables supere los mecanismos de regulación del sistema y éste se disuelva. Cuando uno estudia el Medio Ambiente se da cuenta de que la homeostasis es el principio rector del sistema. Los seres humanos, como parte del conjunto, están sujetos a multitud de cambios, ya sean internos o externos. Los seres humanos deben adaptarse a estos cambios. Esto también implica que, ante un cambio, ante una dificultad, no hay que dejarse amedrentar. Hay que adaptarse.
  • Tercer Postulado. Principio de la Falsabilidad o "Todo termina en '-ete'; como 'cohete', 'retrete' y 'patata'".
Desarrollo: Todo es lo que es salvo que no lo sea. En la historia de la ciencia, las explicaciones a un mismo fenómeno han variado mucho a lo largo del tiempo. Un modelo, válido hasta ayer, hoy no lo es si se ha descubierto algo que se salga fuera de lo previsto. Entonces se fabrica otro modelo. Así una y otra vez. Una de las condiciones para comprobar si un modelo es científico es que cumpla este principio. En ciencia se busca la verdad demostrando la falsedad de una hipótesis. Mientras no se consiga refutar, la hipótesis es cierta. Así, es esencial no tomar nada por supuesto. Es más, siempre existe la posibilidad de una excepción. Nunca des por sentado nada, ni siquiera lo que sabes que es cierto.

Seguid estas pautas y disfrutaréis de una vida plena y saludable.

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12 errantes soñaron:

Siesp... dijo...

No es coba, pero este post es genial. Me lo copio y me lo guardo en "Mis documentos" para tenerlo a mano cuando lo necesite (para consumo propio y particular). Tu abuelo estará orgulloso de ti, porque tu abuelo vive mientras viva en la memoria de sus seres queridos.
Respecto al desarrollo del tema, me ha venido a la mente una anécdota sobre Einstein, al que un dia llega un ayudante a decirle: Profesor, se ha publicado un manifiesto firmado por más de cien físicos alegando que su teoría no es correcta. A lo que Einstein respondió: Si mi teoría fuera falsa no haría falta cien firmas, bastaría con que uno solo la derribara.

Gran post. Saludos.

Jezabel dijo...

¡No has contado porqué le hicieron cabo!

Radagast dijo...

Gracias, Siesp. Muchas gracias.

Jez, hay cosas que es mejor que NADIE sepa...

Jezabel dijo...

¡Que lo cuente, que lo cuente!

Orofëa dijo...

me mola más tu abuelo que el niño ese pequeñajo que sale en la foto...:P

Anónimo dijo...

jo Sergio me has emocionado....

Mahs dijo...

Qué grande, Rad... Como dice Siesp, tu abuelo estará muy orgulloso. Me gustaría marcar de esa forma a mis nietos.
De momento, ya has conseguido que salga en google.
Emocionante, tío.

ALKAID dijo...

querido Radagast,

como dices, hay pequeños-grandes-hombres que son los que tejen y vertebran la red social que forma la conciencia colectiva de la humanidad a través de los tiempos, sin pasar a los archivos convencionales

de vez en cuando, sobresalen por equis razones otros grandes-hombres que pasan a los anales de la historia....son algo así, como la punta del icerberg de lo que se cuece por debajo

aunque no le hubiera conocido (que le conocí y ratifico lo que dice Radagast), ya sólo por los cimientos éticos y filosóficos que ha dejado en ti, conformando esa personalidad que trata de ser un puente más entre generaciones, pensaría que si la humanidad tiene algún tipo de salvación de sí misma, ésa vendrá de mano de ese tipo de HOMBRES

esencial tu abuelo, Radagast

ojalá haya muchos como él..........Pilar

desilusionista dijo...

Gracias Rad, por reafirmarme en mi teoría. La filosofía la hacen los filósofos de verdad, y no necesitas irte a un libro para encontrarlos. A veces basta con pasarte por un bar.

Me hubiese gustado conocer a tu abuelo. Afortunadamente dejó bastante de él por aquí.

Marbenes dijo...

Esto es lo que yo llamo un artículo interesante y, por si fuera poco, emotivo también.

Estudiante que fui de psicología, siempre me di de bruces con las estadísticas y los filósofos. Gracias por ayudarme a entender algunos principios, algo que muchos libros no consiguieron.

Enhorabuena!

Barbijaputa dijo...

Radagast;

Esta entrada dice mucho de tu abuelo, pero dice mucho más de ti.
Estoy segura de que tú marcarás de igual modo a tus nietos. Espero que ellos sepan apreciar la suerte de abuelo que van a tener.

(Con respecto a tu hijo Lucifer, no sé si tendrá la sensibilidad necesaria para eso, supongo que él se dedicará a hacer el mal con su madre)

Radagast dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios (sí, incluso Orofëa...). Estoy seguro de que a mi abuelo le hubieran gustado.