Hoy, hace 14 años, murió una de las mentes más preclaras del siglo pasado: Carl Sagan.
En un mundo profundamente tecnológico, en el que dependemos de la Ciencia y la Tecnología para
absolutamente todo, el pensamiento crítico brilla por su ausencia. Ya sean las creencias puramente místicas (como las artes adivinatorias, la "magia" de los cristales de cuarzo, el mundo de los espíritus...) o disfrazadas de "ciencia" (la homeopatía, los "poderes" psíquicos, el creacionismo "científico"...), todas ellas coartan a los seres humanos, les imponen cadenas o les convencen para que se las pongan ellos mismos.
Al mismo tiempo que gracias a la Ciencia auténtica disfrutamos de un nivel de vida jamás soñado por nuestros antepasados (y hablamos de 3 o 4 generaciones),
la sociedad en su conjunto ve a los científicos y a los técnicos como la fuente de todo lo negativo que hay en sus vidas, asiendo con fuerza el salvavidas arrojado por los li$to$ para intentar mantenerse a flote en un mundo lleno de realidades empíricas y desprovisto de magia. Irónico, pues esos salvavidas no son más que anclas que hunden a los crédulos en el mar de la ignorancia y el oscurantismo. Y además les dan las gracias a sus "salvadores"... las gracias, el dinero, sus propiedades y hasta la "virtud" de sus hijos.
Un mundo el nuestro en el que ser un intelectual, un científico, alguien lleno de sana curiosidad hacia las realidades del universo... es ser motivo de escarnio.
Trabajar por descubrir la Verdad entre las fangosas aguas de la Ignorancia es un insulto. Se persigue y castiga a la Ciencia a la vez que se la implora para solucionar los problemas de la gente.
En palabras de Carl Sagan:
"Hemos preparado una civilización global en la que los elementos más cruciales -el transporte, las comunicaciones y todas las demás industrias; la agricultura, la medicina, la educación, el ocio, la protección del medio ambiente, e incluso la institución democrática clave de las elecciones- dependen profundamente de la ciencia y la tecnología. También hemos dispuesto las cosas de modo que nadie entienda la ciencia y la tecnología.
Eso es una garantía de desastre. Podríamos seguir así una temporada pero, antes o después, esta mezcla combustible de ignorancia y poder nos explotará en la cara."
Y así es.
Leed
"El Mundo y sus Demonios"; ved
"Cosmos". Sacaréis mucho más que visitando a las echadoras de cartas o gastando vuestro dinero en cápsulas de excipiente. Recomiendo
este artículo aparecido en la revista
"Skeptical inquirer" en 1987.
Comparto con vosotros en este día este vídeo sobre por qué los científicos no tenemos miedo al infierno:
La idea de esta celebración partió del blog
"Proyecto Sandía". ¡Gracias por la idea!
El resultado del Día del Escepticismo 2009 se puede ver
aquí.
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