Va para ti, conspiranoico

Es una tontería, puesto que ya lo han hecho muchos de los blogmasters cuyo trabajo leo con asiduidad, publicar una entrada sobre el viaje del Apolo-11. ¿Para qué repetirse?

Pero lo que no es una tontería es la presentación en Valladolid, ayer día 22 de julio de 2009 (40 años y 2 días después del alunizaje del Eagle), del libro escrito por Eugenio, el creador de Ciencia en el XXI (como él mismo ya había anunciado). A las 11 de la mañana Jezabel y yo fuimos al Museo de la Ciencia de Valladolid a asistir a la presentación.

Antes de empezar con el reportaje del evento tengo que decir que Eugenio, tan serio, didáctico y preciso en su blog, es en persona un tipo de lo más saleroso. Por ahora ya conozco a tres andaluces (Barbija, Eugenio y la novia de éste, Irene) y, o sólo los tópicos viajan, o es cierto que los andaluces son de lo más agradable, simpático y dicharachero. Me encantaron, la verdad, y estoy deseando volver a verles. Al despedirse nos insistieron en que, si alguna vez bajábamos a Andalucía, ya teníamos casa. De lo mejor, oye, de lo mejor que he encontrado por ahí.

Como resumencillo os pongo un vídeo que grabaron los del Norte de Castilla:


Lo peor del acto: el de la distribuidora se llevó los libros inmediatamente, así que no pude pillar un ejemplar y que me lo dedicara, expresamente, el autor.
Lo mejor del acto: sin duda, la camiseta de Eugenio.


Era asombrosa la cantidad de medios de comunicación que se "personaron" en el planetario digital del Museo (pues fue allí donde tuvo lugar el evento).
No digo más que fueron hasta los de TVE...

Ahí está él, con pinta de cómico de El Club de la Comedia...


Foto de familia. De izquierda a derecha: Javier Armentia, Eugenio, la Concejala de Cultura de Valladolid y la Directora del Museo.

Jez y yo nos acoplamos y la Directora, muy agradable ella, nos invitó a todos a un ágape informal en la cafetería del Museo.


Como no podía ser de otra manera: "obligué" a Eugenio a posar con unos ejemplares de la revista Alkaid.
Ah, y no, no soy tan bajito... El bajito es Eugenio... :P

Ah, y por cierto, que coincidiendo con tan magno acto, los malvados judeo-masones, los miembros del NOM, la CIA, el FBI, la División Omega y los Pitufos intentaron boicotear la presentación. Gracias a sus maléficos aparatos voladores sembraron el cielo de Pucela con sus terroríficos chemtrails:

En verdad en verdad os digo que la conspiración está en todas partes, atenta al más mínimo detalle.

Editado: caminando por la calle me he encontrado esta mañanita con los padres de un amigo mío (Danonino, que a veces se digna y deja un comentario en este blog... guiño-guiño-golpe-patada) y me dicen: "sales en el periódico". Y es cierto:

¡Joé, qué guapos salimos!

Editado: aprovechamos para visitar el Museo. Tienen cosas la mar de interesantes. En una exposición permanente sobre la mente y el cerebro había un puestecito que retaba al visitante a mover un tren de juguete con la mente. Incluso indicaba el número de éxitos (cero patatero) y el de intentos (más de 4000). Ahí queda eso.

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Mascota del blog

Cuando fui a Madrid (sí, dentro de poco publicaré la entrada, no seáis pesados) hubo un intercambio de regalos y todo el mundo recibió algo... salvo yo. Pero como Bichejo es más maja que nadie y yo no tenía regalo pues ella me dio uno:


He decidido que será la mascota del blog (mi cuervo me dice que no piensa compartir protagonismo con nadie, pero le he prometido un cuenco de maíz, asín que...). ¿Cómo debería llamarlo? Se aceptan sugerencias.

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Barbijaputa

Sí, sí, hace una eternidad que no actualizo. Joder, si es que estoy más ocupado en verano que el resto del año. A ver si termino de un puñetera vez el trabajo de fin de máster, me dan el titulito de los cojones y pista (bueno, y luego a buscar curro como un idiota, pero...).

Bueno, al tema.

La cosa es que hace un tiempecillo le prometí a la buena de Barbija que le dedicaría un post por haber adivinado de qué canción eran un par de frasecillas que puse en la entrada en cuestión. Ella adivinó y yo he de cumplir. Y no es que no quiera hacerlo, por todos los dioses de las Profundidades Infernales (que no hombre, que no), sino que estando yo tan jodidamente ocupado pues... Joder, que me pierdo. Pues eso, que aquí va.

Cuando mi amada Jez y yo fuimos para Madrid a principios de mes, la amable Barbijaputa se ofreció a acojernos (a ver si termino el dichoso post sobre el tema, que me está llevando más de lo que pensaba). Bien, pues Jez y yo conocimos a Barbija, toda requetemona ella (quién lo iba a decir), mientras caminábamos junto a Bichejo y a Novio (vaya increíble pareja, por cierto). Ella en una acera de la calle y nosotros en la otra. Jezabel saltando y diciendo: "¡Es ella, es ella!". Cruzamos y Jezabel, la Oscura Dama de la Perdición Eterna, se pone a saltar cual duendecillo irlandés alrededor de nuestra Barbie favorita y le dice: "¡Saltemos juntas!". Entonces la susodicha contesta, sonriendo: "No, que no llevo sujetador y se me salen los pechos".
Tras esta genial presentación no me cupo ninguna duda de que estaba ante ella, la auténtica, ta-ta-tachán: Barbijaputa I de Barbicity.

Desde que la conocí por internés a través de Jez ha pasado bastante tiempo. Siempre me gustó cómo pensaba y me lo pasaba bomba leyéndola. Después vinieron conversaciones por gtalk y por messenger (dioses, nunca pensé que sería tan complicado seguir la conversación de las Alimañas Cósmicas. BH y Frost, amigos míos, no sé cómo lo hacéis). Entonces se puede decir que casi me enamoré de ella (y digo casi, pues mi corazón tiene ya dueña). Leerla en Putomundo ha sido maravilloso, pues tiene un estilo que me gusta un montón. Pero en serio: no ha habido más placer que conocerla en persona.

Para todos aquellos que suspiramos por ella (y que NO han tenido la suerte de conocerla en 3D, bwahahaha), decir que Barbija es una chica muy guapa y con más salero que nadie. Es tremendamente graciosa y tiene cada pedrada mental que es digna de antología. Ah, y no guarda ningún cadáver en su habitación. Por lo menos a la vista. La verdad es que fue una agradable sorpresa encontrarme con una chica tan parecida a como me la imaginaba. Ya sabemos todos que en internet nadie dice la verdad, por lo menos enteramente, y que todos tenemos un personaje creado a tal efecto. Un personaje que nos representa, un avatar de lo que nosotros querríamos ser o de lo que creemos ser (con mayor o menor grado de similitud con el original). En ocasiones, este personaje es tan parecido al verdadero "yo" como un camello yemení se parece a un kayak esquimal. Pero con Barbija no es así. Es tal y como aparece en su blog: una chica divertida, estrambótica y más loca que un pirulo tropical. Tiene más mundo que Marco Polo (cosa fácilmente comprobable en su pequeña zona de desahogo y combustiones esponáteneas) y siempre está preocupada por entretener a sus invitados y que se sientan lo más cómodos posible. Ah, y pasa mucho de la popularidad (merecida, en mi opinión) que ha alcanzado entre sus fans. Eso dice mucho de Barbija, y la engrandece aún más que cualquier pobre párrafo que yo pueda escribir sobre ella.

¿Qué más decir? Que conduce como un camionero de 50 años, (de hecho, creo que algunos de los improperios lanzados por este colectivo los ha inventado ella), que el sofá de su casa es muy cómodo (gracias, Jez, sin ti no lo hubiera sabido nunca...), que la habitación de nuestra genial Barbijaputa es un horror psicodélico productor de las esquizofrenias más increíbles jamás vistas (aunque el añadido de mi regalo mejoró con mucho la decoración), que su acento es tremendamente gracioso (lo siento, tenía que decirlo) y que... bueno, conocedla y sabréis a qué me refiero.

Editado a 20-12-09: es un lástima que todo esto se haya ido a la mierda. La popularidad, finalmente, se le ha subido a la cabeza y empieza a ser difícil aguantarla. Prefiere a una cohorte (que no "corte") de lameculos en su blog a cualquier persona normal que sea franca y dé su opinión. Defiende a los nuevos y extraños que van a adorarla y riñe y chilla a los que estuvieron ahí desde siempre. Lo cierto es que, para mí, ha perdido todo. Una lástima, la verdad, pero ya fui notando el cambio poco a poco.
Lo siento, Barbija, has dejado de ser quien eras (mejor dicho: has fingido ser quien eras) para convertirte en una "nueva pop", solo que sin ser realmente popular como otros blogs que son referencia de verdad. Lo siento por ti, pero lo siento mucho más por el resto de nosotros, ya que creímos ver una nueva estrella y nos has decepcionado muchísimo. También lo siento por esos "tus limpiabotas". Nunca verán la realidad y se dejarán deslumbrar por tu falso brillo, que mientras los usas bien contentos están de adorarte y recibir tus falsas e interesadas muestras de cariño.
Quedan, eso sí, en el recuerdo los buenos momentos. Pero sólo son eso: recuerdos. Fantasías.
Sueños.

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Tierra Serena XVII

Dama Ariadna era muy lista, muy hermosa y muy retorcida. Las tres cualidades hacían de ella un enemigo a temer, o incluso puede que un aliado a temer. Observó el veneno que pensaba utilizar contra su esposo diluido en un vial pequeño. Era muy potente, con la dosis que tenía preparada podría terminar con todo rastro de vida en el castillo. Llevaba años, casi una década trabajando en él. Y desde luego que, si sus planes salían como tenía pensado, merecería la pena hasta el último segundo invertido.
Se sentó frente a su tocador, y elevó un suave murmullo acompañado de un gesto casi condescendiente de sus manos. El espejo dejó de reflejarla, y sus imagen se esfumó, para dar lugar a la de Sir Ilan.
-Mi dama –se inclinó leve pero respetuosamente. Al fondo, el decorado de una sala oscura en lo alto de la Torre del Paso Negro.
-Ilan, mi fiel servidor. ¿Cómo van mis asuntos?
-Perfectamente, mi dama. Como debe ser.
-No esperaba menos de vos –sonrió con beatitud-. Por aquí, todo también va como debe. El imbécil de mi esposo... -amplió su sonrisa-. Vuestra querida Eli-zabad nos está siendo tremendamente útil.
Sir Ilan se puso tieso, pero no se atrevió a decir nada. ¿Eli-zabad había continuado con...?
-Ah, tranquilizáos. Vuestra pequeña os es fiel. Es estúpida, pero os tiene el suficiente miedo como para mantenerse en su sitio –el caballero se relajó visiblemente-. Por alguna razón que no comprendo, mantiene a mi Duque pendiente de ella. Le tiene obsesionado, lo cual le hará cometer errores... es cuestión de tiempo. Dejémosle que se dedique a perseguirla y pierda la visión de lo que realmente importa. Por lo pronto, mantener a esa chiquilla con vida puede sernos útil a los dos. A vos, os sirve bien como distracción. A mí... la zarandearé delante del duque como una pieza de caza frente a los dientes de un lobo. Será un juego de niños apuñalarle por la espalda.
Ilan asintió, de nuevo.
-¿Y los... aprendices? ¿Molestan demasiado? ¿Han descubierto...?
-No, mi dama. Vuestros sirvientes continúan ocultos.
Nadie aparte de Ariadna, sir Ilan y los propios hechiceros al servicio de la Duquesa conocía la existencia de los enviados por ella. Pues Ariadna, previendo los actos de su esposo, había ocultado bajo las negras armaduras de los fieles del comandante a dos de sus mejores sirvientes sobrenaturales. El poder de Ariadna era tal que los demonios trataban con ella como igual... y le debían favores. Ariadna sonrió. Oh, sí. Ya podía ser buena esa tal Zhura, o si no, no sobreviviría ni al primer toque de uno de los sirvientes infernales.
Llamaron a la puerta, y Ariadna deshizo el hechizo rapidamente de un suave gesto. Con aire casual, alargó la mano y tomó la copa de vino que reposaba en el tocador.
-Adelante –indicó, bebiendo a continuación un largo trago.
La figura siniestra y oscura del Duque se perfiló en la entrada.
-Buenas noches –siseó él.
-Milord –contestó ella, sin ninguna ironía. Se sentía contenta, todo iba según lo planeado–, que oportuno. Pasad, tomad asiento.
Como cada vez que entraba en la sala, lord Sergei se sentó en un sillón próximo a la chimenea, llenó una copa del vino de su esposa y lo paladeó. Ariadna estaba tan satisfecha que no se molestó, sin embargo, respondió a la sutil agresión con un comentario mordaz, casi como algo mecánico.
-¿Oportuno, querida? -preguntó Sergei, ignorándola.
-Sí, milord. Aquello que ansiabais cada vez está más cerca... -él la observó, sin comprender pero sin demasiado interés-. Vuestro heredero.
Lord Sergei se vio inundado por un torrente de sensaciones. Ansia, ¡por fin! Por fin un heredero, por fin podría librarse de su mujer... Alivio. Si aquel crío nacía antes que el de Eli-zabad... calmaría su conciencia. Podría reconocer al bastardo teniendo al legítimo con un pie en el trono ducal. Y así, tal vez, la mirada de desprecio de su ex-amante se borraría finalmente de sus pesadillas... Sorpresa. ¡Qué repentino! Y ahora que había comenzado a sospechar que su esposa estaba evitando el tan deseado embarazo. Orgullo. Sería su hijo, un digno heredero de su padre. Él se encargaría de hacer del vástago un archimago temido y respetado en todo el Imperio, llevando el blasón del Cuervo hacia lo más alto.
Se encontró esbozando una sonrisa... una sonrisa que no era tan cínica y agria como las que acostumbraba a mostrar. Ese hijo haría que todo fuera bien. Evidentemente, su esposa intentaría que algo no fuera tan perfecto, intentaría manipular este vástago para utilizarlo en su propio beneficio. Pero él no lo permitiría.
"Por pasos, poco a poco. Lo primero, lo primero de todo será reconocer a mi heredero. Así podré... podré reconocer el bastardo. Y ella dejará de mirarme al pasar como si yo no fuera más que... maldita sea".
"No. No, reconoceré al legítimo porque eso me garantizará que, a la muerte de mi esposa, no deba casarme con otra arpía para evitar la furia de sus hermanos. Lo hago por política. Lo hago porque no puedo permitirme tener dos ejércitos más contra mis fronteras. Es por eso. Me da igual que Eli-zabad me mire como quiera, ¡no es más que una inferior!"
"Lo hago por política. Lo hago porque voy a mandar asesinar a mi querida Duquesa. Y me da igual que un peón de mi plan sufra".
"Sois un miserable... un miserable sin corazón".
"Dioses".
"Esa maldita muchacha".
Ariadna sonrió. Su muy predecible esposo no sospechaba hasta qué punto estaba enamorado de Eli-zabad, y desde luego que no tenía ni idea de cómo iba la duquesa a exprimir a esa chiquilla para hacer del duque su marioneta. Palmeó suavemente su vientre, y trató de evitar que una sonrisa de triunfo aflorara a sus labios.
Si algo le encantaba de su esposo, es que era extremadamente entretenido hacerle daño.

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