PJs de mi vida: Viktor Maxwell

  • Juego: Mago: La Ascensión.
  • Tradición: Hijos del Éter.
  • Edad: 30 años.
  • Nacionalidad: austríaca.
  • Concepto: científico y aristócrata.
  • Descripción: alto y de complexión delgada. Atractivo, de pelo corto y rubio, luce perilla y bigote cuidados al milímetro, ojos del color azul verdoso del mar. Va casi siempre vestido con trajes de tres piezas, impecables y caros. Suele llevar en la mano un bastón de madera negro y con pomo de plata. De modales elegantes, se mueve con cadencia y precisión. Trata a todo el mundo con una corrección inusitada y es raro que alce la voz. Es extremadamente inteligente, lo que a veces provoca que trate con educada suficiencia a los que él considera sus inferiores intelectuales.
Nota del cuervo del blogmaster: cuando uno piensa en los Hijos del Éter, inmediatamente le viene a la cabeza una extraña y desquiciante combinación entre el Doctor Frankenstein y el Doctor Horrible. Yo quería salirme de ese estereotipo, creando la versión contraria al típico Eterita: un ser sociable, carismático y el perfecto caballero, además de poseedor de las típicas virtudes de los Hijos del Éter (creatividad, inteligencia, intuición, ilusión, curiosidad y dedicación al trabajo). Si en algún momento alguien se atreviera a dirigirme una partida de Mago: La Acensión (Jezabel aparte), éste sería sin dudarlo mi personaje. Viktor empezó en realidad sus andaduras como mero Personaje No Jugador en la crónica de Demonio: La Caída que dirijo a Jez desde hace más de un año, en la que ella lleva a una Diablesa llamada Eli'yereda, la Duquesa de la Llama Ardiente, y que habita dentro del cuerpo de una marine estadounidense de nombre Megan O'Neil. Desde hace poco, y gracias a mi Oscura Jezabel, puedo vivir en la piel de Viktor Maxwell en una crónica que ella me dirige a mí solo.

Viktor Maxwell es varias personas en un mismo cuerpo.
Por un lado está el Barón de Fendelweig, un valle austríaco al pie de los Alpes. Es una persona puntillosa, orgullosa, elegante y social. Vive nadando literalmente en la abundancia, rodeado de comodidades casi excéntricas. Es inmensamente rico, no sólo por su enorme fortuna personal heredada de su familia, sino también por el no pequeño entramado de empresas aparentemente no relacionadas con él pero que le proporcionan ingentes beneficios. Es conocido por toda la nobleza europea por el hecho de celebrar fastuosas fiestas en su castillo, ser un perfecto y atento anfitrión y tener una soltura en los entramados nobiliarios fuera de lo común. No suele dejarse ver demasiado, pero aún así es raro que no aparezca su nombre o su foto en alguna revista de prensa rosa de vez en cuando. Antiguamente famoso por sus escarceos amorosos, murmurados sotto voce por doquier, parece que en los dos últimos años se ha moderado, no apareciendo en público con ninguna mujer del brazo.
Después está el Doctor Maxwell, catedrático de Física de Partículas en la Universidad de Viena. Esto puede parecer extraño, pero tiene su explicación. Su padre Hans Maxwell, de origen plebeyo pero poseedor de un carismático encanto, le enseñó desde pequeño que si había tenido la suerte de nacer rodeado de riqueza debía compensarlo a la comunidad no viviendo de su riqueza sino del sudor de su frente, incluso más que las clases bajas. Por tanto, el Doctor Maxwell es muy exigente con sus (muy escasos) alumnos, no perdiendo el tiempo con quien no entiende las complicadas ecuaciones multidimensionales de la rama de la física a la que se dedica profesionalmente. Es un auténtico tirano, en toda la extensión de la palabra, convencido de que el duro trabajo y la continua presión son el mejor método para "eliminar" a los ineptos y para espolear al físico de verdad. Si bien su asignatura es opcional en el último curso de la carrera, es normal que aproximadamente tres cuartos de su alumnado sean superficiales muchachas encandiladas por su aristocrático atractivo y su pose de profesor duro, que no esperan aprobar la asignatura sino que sólo quieren que él se fije en ellas. El resto son jóvenes de cualquier sexo con verdadera vocación por la física teórica. Actualmente tiene cuatro alumnos...
Y por último está Viktor Maxwell, de rango "Catedrático" dentro de la Tradición de los Hijos del Éter. Continuamente recomendado por sus superiores para un sillón en el Consejo de las Nueve Tradiciones como representante de su orden, pero que él siempre rechaza por no gustarle la política, prefiere dedicar su tiempo a desarrollar nuevas teorías tecnomágicas, la Verdadera Ciencia de los Eteritas, que posteriormente puedan incorporarse al acervo común de la humanidad para el beneficio y progresión social de ésta. Viktor siempre se deja guiar por la intuición y el deseo de proteger al ser humano de los nefastos peligros en los que se encuentra. Suele compaginar su tiempo "de laboratorio" con salidas "al campo" para exterminar las amenazas sobrenaturales, ya sean nefandos, vampiros, fomori u horrores todavía peores.

Estas tres personas no se aguantan entre ellas. El Aristócrata es un sibarita que busca la comodidad y la realización de todos sus deseos y caprichos. El Profesor es el exponente de la meticulosidad y de la dedicación, siempre preocupado por tener las mejores herramientas para cada momento. El Tecnomante es un idealista que cree que el único camino para la Ascensión de la Humanidad es inspirarles, mostrarles un ideal de "cualquier cosas es posible, el único límite es tu imaginación". De este modo, Viktor Maxwell nunca está satisfecho con sus logros, lo cual no es más que una muestra de la naturaleza de su Avatar, de marcada Esencia Dinámica. En realidad es un entusiasta que siempre está buscando la manera de abrir nuevas fronteras en cualquier aspecto de la vida.

Como PNJ entró en escena cuando Eli'yereda, protegida por el Padre Pablo (un miembro de la Tradición del Coro Celestial) era acosada en sueños por su anterior compañero celestial, el Corruptor Naiariel. Un día después de salir de su trabajo como camarera del único bar del pueblo, volviendo al monasterio extremeño donde se alojaba gracias a la caridad del Padre Pablo, se encontró con una explosión y una nube de humo. Preocupada por el sacerdote y por Tomás (un paleto de mentalidad simple y lenta, el sepulturero del pueblo, y que en realidad contenía la esencia del Verdugo Laiel, el Caído de las Últimas Cenizas), ella corrió hacia el interior del edificio. Se encontró con que Tomás ya estaba sacando el cuerpo exánime pero vivo del sacerdote. Toses de otras dos voces desconocidas provenían del interior de la habitación de Megan. Entre el humo encontró dos cuerpos parcialmente conscientes y a los que ayudó a salir.
Eran dos individuos tan diferentes como el contraste entre el día y la noche. Uno parecía el típico macarrilla de ciudad, con un acento madrileño muy marcado, vestido con una camiseta sucia y agujereada (de fumar porros...), pantalones a lo rapero, una gorra puesta de medio lado y unas playeras rotas. El otro era un atractivo hombre alto, elegantemente vestido con un traje de tres piezas (e inexplicablemente impoluto), muy correcto y que pronunciaba el castellano o el inglés con un fuerte acento alemán. Así aparecieron El Rayo y Viktor Maxwell, el primero un Adepto Virtual y el segundo un Hijo del Éter. Eran amigos personales del Padre Pablo (de hecho, el sacerdote había "rescatado" a Viktor de su espiral de autodestrucción moral en la que vivía como noble superficial), quien les había pedido ayuda para construir un artefacto (el sacerdote había decidio que las oraciones Coristas no podían ayudarle y debía acudir a "los inventos del Maligno") que protegiera la psique de Megan del asalto onírico del otro demonio.

Ambos magos, El Rayo y Viktor, quedaron encandilados en seguida por el encanto celestial de Eli'yereda, pues, aunque Megan no fuera particularmente atractiva, su esencia como Ángel de la Primera Casa radiaba en todas direcciones bondad, carisma y esperanza preternaturales. Como los intentos de ligoteo de El Rayo eran tan patéticos como adorables, en realidad Viktor tenía el campo libre para cortejarla. Le mostró Viena, la llevó a la Ópera, la llevó a cenar a los mejores restaurantes, recorrieron las maravillas del mundo moderno y el mundo natural. Siempre comportándose como un educado caballero cortejando a su dama. Megan sólo utilizaba a los hombres para satisfacer su libido momentánea y luego los descartaba, pero Eli'yereda, desconocedora de cualquier sentimiento humano, se veía atraída por el austríaco. Por su elegancia, por su curiosidad, por su inteligencia, por su carisma. Viktor Maxwell era lo que, en tiempos anteriores a la Historia, los Ángeles Rebeldes habían soñado para la Humanidad.

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5 errantes soñaron:

Jezabel dijo...

¡Me encantan las entradaas de PJs! Estoy deseando la segunda parte. ¡Ya!

desilusionista dijo...

Jo, yo siempre he oído hablar de Mago y nunca he jugado...

Por lo que he leído el personaje daría mucho juego, no? Tantas facetas en un mismo cuerpo deben ser difíciles de llevar (por experiencia vaya...xD)

Siesp... dijo...

No llego a tanto de seguir un juego de estos, pero me encanta leerte, máxime cuando dices:
"ojos del color azul verdoso del mar" (yo diría: ojos del color azul verdoso del mar anaranjado en una crepúsculo gris turquesa tornando a marrón) jajajaja
Es broma.
Pero Rad, ¿para cuándo un libro?
Te aseguro que conozco una editoria pequeñita que haría algo con él (si interesa, un privado, jeje)
Xau

Anónimo dijo...

Que descripciòn tan conmovedora .Donde hay un ser tan elegante como el que se describe.Urgente publicar e mail.

Radagast dijo...

Gracias por los comentarios. la verdad es que considero a Mago el mejor juego de la saga de Mundo de Tinieblas. Pero también lo considero el nmás complicado. No se trata de un avanza-raja-mata. Aquí hay que darle al bolo, y acaba siendo casi todo interpretativo, ya que dependiendo de tu interpretación así saldrá o no lo que deseas hacer.

Siesp, gracias por el "chivatazo", jeje. Pensarémelo, te lo aseguro, aunque ahora estoy un poco liadillo. Aunque me pondré en contacto contigo si me decido, neno.

Un abrazo a todos.