Chiringuiten

Repasando y ordenando las fotos que hice el año pasado durante mi viaje al BeNeLux con unos amigos (pues sí, todavía estoy con eso, pero es que literalmente son cientos de fotos) me he encontrado con algunas engendrosidades. Sí, en serio.

Porque cuando uno va a Holanda, espera encontrarse cosas como éstas:


Paisajes llanos con puentecitos y molinos de viento...
 

Ciudades cruzadas por canales navegables...


Campos y campos de tulipanes...


Más bicis que coches por las calles...

Al llegar al Mar del Norte hay que hacer la tontería y tocar el agua. Y si la masa de agua más septentrional que has tocado nunca fue en Noja pues ya ni te digo. Así que uno va y se adentra en la playa, dispuesto a encontrarse con el destino...


 


Pero no, desde luego, con esto:


A escasos metros de la playa.
Verídico.

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¿Y qué contestas tú a esto?

Después de más de una semana sin pasar por aquí, vengo con algo que seguro hará que me perdonéis.

Y es que todos, seguro, os acordáis de esto y de esto otro. Por supuesto, las informaciones dadas por esta gente, izquierdosos judeo-marxistas (masones, que son unos masones) en realidad sólo sirven para atacar a la Santa Madre Iglesia, sostenedora de la Moral Única y Recta, quien sólo juega su papel: la de dar información veraz y científica sobre cualquier asunto de uno a otro horizonte bajo el sol.

Bien. Pues, por fin, nuestra Madre, nuestra Guía, nuestra Verdad ha vuelto, por fin, a contraatacar. Y, como no, lo hace a través de su mejor medio: la cadena del torito.


Algo más amplio, aquí.

Y bueno, basta de imbecilidades. ¿Pero quiénes coño se han creido que son estos gilipollas? Que se metan con Zapatitos, con el (Des)-Gobierno, con la Izquierda, con Lenin y Marx. Con el Pato Lucas. Que se metan con quienes les salga de la polla. Están en su derecho y punto. Pero que encima vayan y se rían de la gente que se está muriendo por una grave enfermedad, sin medios para atajarla... Eso es de ser unos hijos de puta, unos cabrones y unos sinvergüenzas.

Tengo que decir que, bien pensado, estos tipos son muy grandes. Porque, ante su dialéctica impecable... ¿qué cojones se puede responder? Es que no hay réplica posible. Dicen tantas subnormalidades, y lo dicen tan bien, que sólo queda una cosa: mirarles con la boca abierta. Bueno, y arrearles un par de fostias pero... bueno, creo que se trata de ser educado y no actuar como ellos, ¿no?

Editado: gracias, de nuevo, a mis contactos en Intereconomía. Sois grandes.

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Dolor crónico

Es curioso lo que le hace a una persona la cronicidad, sea lo que sea a lo que se refiera. Un comportamiento repetitivo, un ritual exagerado o cualquier otra cosa, desde volverse adicto al tabaco a no poder soportar ni una mota de suciedad, pasando por ser excesivamente sonriente y complaciente. Todo este tipo de sucesos y/o comportamientos, cuando se cronifican, se vuelven totalmente insanos tanto para el propio individuo como para los que le rodean.

Uno de estos sucesos es la sensación de dolor.

Después de meses y meses de esperar pruebas, citas médicas y demás, este martes quedó confirmado el diagnóstico de mi rodilla. Tengo un osteoma osteoide, pero no en la propia articulación de la rodilla, sino en la epífisis de la tibia. Parece que el lugar es extremadamente raro (de hecho, el traumatólogo exclamó un "ahí está el hijo de puta" muy poco profesional) para que salga un tumor, por muy benigno que sea. Pero bueno, por lo menos ya lo tienen localizado y, según parece, pronto me operarán para quitármelo.

Doy gracias por ello, la verdad.

Porque durante estos meses de dolor casi constante, aunque cuya aparición era bastante aleatoria (por lo menos al principio), se me ha ido agriando mucho el carácter. Pero mucho. He pasado de tomarme las adversidades y molestias con estoicismo y casi con optimismo a no aguantar una mierda, a tener la mecha extraordinariamente corta. Todo me molesta, sobre todo cuando llega el momento en que termina el efecto de la medicación. Pasarme casi un año a base de tener que tomar ibuprofeno, que es un vasoconstrictor por efecto secundario, tampoco es que me permita muchas... satisfacciones. Ni mías ni de mi pareja, se entiende.

Los que me conocen de antes de mi dolor de rodilla me lo han dicho: tío, te has vuelto casi inaguantable. Y es que es verdad. Hay veces en que me doy cuenta, y entonces o me controlo o me disculpo inmediatamente, pero hay otras (las más) en que no. Soy muy buen juez de los comportamientos y caracteres ajenos (y sin echarme flores. Es que es verdad: he desarrollado mucho mi empatía y mi capacidad de análisis de los demás), pero esa habilidad disminuye cuando me analizo a mí mismo. Nadie es un buen juez de sí mismo, pero cuando me llega el dolor la irracionalidad de mis comportamientos desaparece de mi vista para parecerme lo más normal del mundo. Y esto es mucho peor con mis íntimos, sobre todo mi querida Oscura Majestad, ya que es a ellos a quienes menos soporto las tonterías. También es verdad que ellos lo entienden y lo soportan, pese a que me merezco que me manden a freír espárragos, y cuanto más lejos me vaya para ello pues mejor.

Los que me han conocido después... bueno, es evidente que no saben cómo era yo antes de que el dolor se volviera algo crónico. Es algo que comprendo perfectamente y que, si me viera en su lugar, compartiría.

No es que mi mal comportamiento casi continuo durante estos meses, acrecentado en ocasiones debido a otras consideraciones que ahora no vienen a cuento, sea excusable. Tratar mal a los que te rodean no está bien y punto. Pero, por lo menos sé que tiene una causa fisiológica y no es que me haya vuelto imbécil por arte de magia.

Quería escribir esto como una especie de loa a aquellos amigos/as a los que llevo por el camino de la amargura (porque hay que ser muy buen amigo para aguantarme durante todos estos meses). Sobre todo, como una manera de darle las gracias a Jez, que es más que una novia para mí. Porque aunque me duela lo que me diga, no le falta razón, y eso, aunque parezca contradictorio, me alegra.

Dentro de poco "me arreglarán" y el dolor crónico desaparecerá. Y, con su desaparición, volverá el Radagast de siempre. Mientras tanto, intentaré controlarme. Es lo menos que les debo a quienes me rodean.

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7 años

Y no me refiero a romper un espejo, a atropellar a un gato negro, a pasar bajo una escalera o a tirar un salero. O a publicar una entrada en un día que resulta ser viernes y 13.

No hablo de "suerte", sino de "desgracias".



Hace 7 años (el 13 de noviembre de 2002), el buque petrolero "Prestige" sufrió un accidente frente a las costas gallegas (en la hermosísima Costa da Morte). No creo que exista en estos momentos ningún español que no conozca el suceso.

No voy a entrar en los absurdos oportunismos políticos ocurridos entonces, pues desde un lado como desde el otro de la panorámica política española se intentó utilizar esta catástrofe como moneda de poder. No voy a entrar en la desinformación que ocupó totalmente los días aquéllos, cuando nadie sabía con seguridad nada de lo que estaba pasando. Tampoco voy a hablar sobre los miles de personas que acudieron, voluntariamente, a ayudar a limpiar las playas. Y menos aún de la absoluta despreocupación REAL que existe sobre el Medio Ambiente en este jodido país.

Sólo quería recordar que hace 7 años un montón de politicastros decidieron pasar del tema, echar agua al fuego (aunque más bien fuera aceite) y después intentar tapar el asunto con parches, nunca mejor dicho, que no solucionarían el problema real sino que sólo lo camuflarían. Y, como todo el mundo sabe, pasado un tiempo seguro que ya nadie se iba a acordar.

Por cierto, que el estupendo y seguro barco petrolero, tan bien asegurado en el fondo marino gracias a los esfuerzos insuperables de los de entonces, sigue perdiendo petroleo según la Marina Civil.

Antes de terminar... ¿a la gente no le escama esto? Pues mira, creo que a la gente le importa una mierda.

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