Visto y no visto

Bien, para fliparlo, os lo digo desde ya.
Exactamente siete días después de la operación tenía revisión con el traumatólogo.
Bien, pues vamos allá (me abstengo de criticar el centro de salud al que he tenido que ir... que no tenía rampa de acceso, pues ha sido lo único negativo de la mañana).
Ni diez minutos de retraso para que me reciba un médico famoso por retrasos de 1 o 2 horas en consulta y listas de espera de 3 o 4 meses para quirófano.
El doctor me saluda muy amable al entrar, me pregunta, todo sonrisas que qué tal estoy (como ya dije antes, mi dolor actual es completamente desdeñable comparado con lo que tenía antes, el cual ha desaparecido totalmente). Estoy hablando de un médico famoso por ser más guay que Steven Seagal, tener un ego superinflado y ser un borde de cuidado.
Me subo a la camilla y, así como así, fuera pantalones y adiós a la venda (mi sorpresa vendría al comprobar que los puntos los tengo justo en el frente, no en un lateral como pensaba). Mi leve dolor en el cuádriceps desaparece como por ensalmo.
Me toca un poco alrededor de la herida (comprobamos que tengo algo de flebitis en el muslo junto a la corva), me dice que me lave la pierna con agua y jabón y me dice que tengo que hacer determinados ejercicios. Que, aunque con esfuerzo, allí mismo realizo para mi asombro.
Me dice que me vista (sin más vendas ni una escayola, sólo un apósito sobre los puntos, que por cierto se caerán solos) y que vaya apoyando el pie, con la ayuda de las muletas, cargando peso progresivamente, sin excederme al principio. Y que nos vemos en 3 semanas, un mes tras la operación.
Me despide con más sonrisas de ánimo.

Hala.
Ya.
Yo pensaba que esto sería cuestión de meses. Pues no. Sólo semanas.
Para fliparlo.

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Ya, por fin

Saludos a todos.
Ya, por fin, me han operado de la pierna. De hecho fue el martes pasado, pero ha sido ahora cuando me he podido poner a escribir en el ordenador. Me han quitado 8 c.c. de hueso de la cabeza de la tibia. Toma ya. Y es porque el cirujano, una vez en la mesa de operaciones, no veía bien dónde estaba el osteoma. Así que, por si acaso, me ha vaciado medio hueso.
Resultados:
  • Tengo la pierna inmovilizada. Un mes hasta que se me regenere el hueso. Un mes mínimo sin poder siquiera apoyarla mínimamente, no sea que se vaya a romper el hueso que tengo hueco.
  • Casi no me duele nada. Me han dicho que regenerar un hueso duele que te cagas. Pues bien, fijaos cómo me dolía antes de la operación que ahora no es ni una pequeña molestia.
  • Ya no tomo tanto ibuprofeno. De hecho me van a echar de menos en la farmacia.
  • Llevo desde la operación sin ducharme: no puedo ir hasta ella. Ya sólo ir a la taza del váter es una odisea.
  • Tiranizo mi casa. Todos se movilizan en cuanto quiero un vaso de agua.
  • Me aburro sobremanera. Sabía que la televisión digital era una mierda, pero no hasta qué extremo es una mierda.
  • Aunque ya no me duela la pierna, ahora me duele el culo, y es de estar siempre en la misma posición, malpensaos.
Bueno, que ya estoy operado y tal. Espero que eso quiera decir que se me haya quitado la desgana que traía desde hace un par de meses.

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Bichejo

Alejado de la vida blogueril como he estado, no he podido hacerle un homenaje como es debido a una de las grandes de este pequeño pero vasto universo virtual. Me refiero a Bichejo.
Aunque en un principio ni leía su blog, por parecerme excesivamente superficial (de una superficialidad tonta, de hecho), una vez llegué a conocerla personalmente esta denominación desapareció. Me di cuenta de que Bich es, efectivamente, superficial. Pero de una superficialidad profunda. Esto es, que a pesar de su máscara de Hello Kitti y de los corazoncitos y el buenrrollismo general, hay mucho más debajo. Y tampoco hace falta excavar mucho para encontrarlo. Si no, ¿cómo podría yo, un rojo-de-mierda más ateo que Hume, entablar una discusión sesuda con alguien que se declara creyente y de derechas? Además... a los dos nos gusta discutir por el mero placer de discutir. Si hubiera de verdad un puesto de "Abogado del Diablo" tendría que competir contra ella por él y me lo pasaría en grande durante el proceso. Estoy seguro de que ella me dejaría algo de ventaja, que yo uso posavasos. Y eso siempre es un punto, ¿o no?
Porque hay que decir algo más: como anfitriona no tiene rival. Y cocina genial. Si sólo eso no la predispone a mi favor... Acoge tanto a personas como a animales. Incluso a patos indignos.
Joder, si es que esta chica lo tiene todo.

También mi felicitación por su cumpleaños.

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JADP

Y vuelta al ruedo.
Tal vez os acordéis de este anuncio:


O de este otro:


Dejando aparte el hecho de intentar vendernos un vehículo, estos anuncios venían a decir que teníamos una generación de gente joven bien preparada y dispuesta a comerse el mundo. Era la "Generación JASP". Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados. Se acabaron los hippies de los 70. Adiós a los yuppies de los 80. Ahora vienen los JASP. Tiembla mundo.
Eran los 90 y los de mi generación empezábamos a segregar saliva sólo de pensar en el estupendo futuro que nos aguardaba. El instituto terminaba ya y la Universidad iba ser un ancho paseo que, al igual que una pista de aterrizaje, nos iba a permitir echar a volar. Conquistar el cielo con un solo giro de muñeca, vaya. Habíamos sido educados en la democracia, en la libertad de enseñanza, en la posibilidad de elección. Teníamos más conocimientos en nuestras cabezas que nuestros padres a nuestra edad. Estábamos preparados para llegar donde habían llegado ellos y superarles sin reducir siquiera la marcha.

Maldita publicidad...

¿Qué ha sido de esa generación? Hipotecas a 50 años los que tiene suerte. Mileuristas los que llegaron primero. En paro el resto. Y los que no están en el paro trabajan en algún puesto que está muy por debajo de su capacidad. Es una generalización, por supuesto, y no se debe tomar mi declaración como un reflejo exacto de la realidad. Pero le anda cerca, no creáis.
Nada de JASP. Somos la "Generación JADP". Jóvenes Aunque Demasiado Preparados. Si la anterior generación lucía orgullosa sus diplomas en la pared que estaba justo detrás de su mesa del despacho, los nuestros siguen enrollados en un cilindro de cartón en lo alto de una estantería. Junto con los postgrados, los másters, los doctorados...
Hay que decir que todos esos títulos que tenemos (y que nos hemos ganado, joder, que aquí nadie regala nada) nos han hecho soñar con remuneraciones altas, posiciones privilegiadas y demás. Es lo que tiene: si te permiten soñar, sueñas. Si te dan las herramientas para volar... te quejas de que no te dejen ni entrar en pista.
¿Sabéis lo que le han ofrecido a un colega mío con una licenciatura y un máster? Y con una preparación muy similar a la mía... 10.000 € brutos al año por una jornada de 7 horas, partida en mañana y tarde (con las extras prorrateadas). ¿De verdad piensa alguien que tal y como están las cosas uno puede independizarse con eso? ¿Y además ahorrar? Y eso que no tiene a nadie dependiente de él.

Hoy me acaba de llegar una carta de la universidad. Ya tienen mi título, el del máster. Sólo tengo que ir a pagarlo y me lo puedo llevar a casa.
Todavía tengo sitio en mi estantería.

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