Bueno, la
noticia es algo más extensa y no tan simplista, pero como el interesado ya se buscará sus propias fuentes, yo sólo la menciono.
Todos hemos oído la noticia, pese a que ya se estaba practicando en algunos hipermercados. Todos, o casi todos, hemos visto los anuncios por la tele o en las vallas publicitarias.
El tema es que me gusta, en apariencia, que se tomen medidas para evitar un enoooorme derroche de recursos y para evitar, de manera consecuente, con toneladas y toneladas de desperdicios de complicada solución. Y, matizo esto último, no es porque los centro de tratamientos de residuos (lo que toda la vida fueron los vertederos, aunque ya no son ni psicológica ni exactamente eso) no operen con bastante eficiencia en su tratamiento. Sino porque mucho porcentaje de esos residuos plásticos que nos sirven para llevar la compra acaban en la calle, en el campo, en el mar. Las bolsas de plástico son muy poco biodegradables. Pero con eso ya entraré otro día.
Lo que NO me gusta es el modo de tratar esta noticia. Se ha hecho una campaña para informar. Lo de
"Bolsa Caca" me ha hecho mucha gracia, pero es que la campaña continúa con
"CO2 Caca", sin explicar nada de lo que eso significa. Una cosa es tratar a la ciudadanía de idiota y otra aumentar sus conocimientos. ¿De qué tipo es esta campaña? No haría falta que lo dijera, pero lo voy a hacer: de la primera. No se dan razones, sólo pura demagogia (vuelta a las imágenes sensibleras). La población, en su conjunto, es idiota o se comporta como tal. No me extraña: se la trata así y así seguirá.
La otra razón por la que NO me gusta es porque se ha tomado única y exclusivamente por razones económicas. Se podrá aducir cualquier cosa, desde la auténtica preocupación por el M.A. hasta el levantar la losa de la Crisis sobre los ciuadadanos de clases medias y bajas (los únicos que se han visto perjudicados
de verdad, a mi modo de entender), pero está por ver si el monumental ahorro de las grandes superficies se trasladará al bolsillo de los demás. Porque en esta zoociedad en la que nos encontramos la única y exclusiva razón para hacer cualquier cosa es que alguien importante gane dinero con ello. Los lobbies económicos, aunque sean "ecológicos", siguen siendo un grupo de gente que hace negocio aprovechándose de las circunstancias del momento. Y sólo con ese fin.
- La segunda es sobre las bombillas incandescentes.
Una vez más, seguro que todos nos hemos enterado de la
noticia. Alguna vez lo he discutido con gente. Desde blogueros hasta amigos íntimos. Por internet o cara a cara. Uno de los mayores problemas que tiene la sociedad ahora mismo es el desequilibrio en el uso de la energía. Desequilibrio que lleva a un enorme derroche por parte de los
"favorecidos". Y este derroche, aparte de ser socialmente injusto, también es perjudicial para nuestro planeta (y cuando digo "planeta" digo "hogar"). Ya hablaré, que a lo del
Va para ti todavía le queda camino por explotar.
Bien.
Me gusta la noticia en tanto en cuanto ayudará a evitar ese derroche. Nos dicen los de las centrales energéticas, los políticos y los economistas que en España (por poner un ejemplo cercano a mí) existe una enorme demanda de potencia energética. Que necesitamos energía y que es imposible subsanar esa necesidad disminuyendo el consumo. Lo mejor, económica, energética y ecológicamente, es adoptar nuevas formas de energía más limpias. Ya hablaré en otra ocasión sobre ello, y le dedicaré la extensión adecuada a ese mismo punto. Ahora decir que disminuir el gasto energético es posible, sin perjudicar de forma apreciable la economía familiar o la nacional. Las costumbres hacen mucho, y la gente se puede acostumbrar a apagar las luces, no jugar con la caldera, bajar las persianas, etc, etc.
Pero es difícil que eso cale en esta zoociedad, en la que el placer personal e inmediato es lo principal, y evitar molestias es lo segundo en importancia, por muy absurdas que sean.
A veces sólo vale obligar.
Y digo a veces, ¿eh? Pero esta es una de ellas. La retirada de estas bombillas supondrá un enorme ahorro energético. Sí, son más caras, pero ya bajará el precio de las bombillitas. El ahorro es a la larga, como siempre, y eso cuesta asimilarlo.
Lo que NO me gusta es lo mismo de antes:
demagogia (de uno y otro color)
y economía. Porque las empresas fabricantes ya empiezan a babear con ello. La energía es, ahora mismo, la moneda de poder más fuerte. Por encima de las armas, la alimentación o los medios de comunicación. ¿Podría o debería ser de otra manera? Sí, pero éste no es el caso que me ocupa ahora. Las decisiones en temas energéticos hunden o levantan economías. Y aquí pasa lo mismo. Incluso las empresas productoras de energía también empiezan a babear, pues ven un filón no explotado: la preocupación por el Medio Ambiente y por las
"energías verdes" (será "verde" de vergüenza, digo yo). ¿Se disminuirá la factura energética? Lo dudo, y mucho. Para evitar que se hundan económicamente (una tragedia) mantendrán los precios, o incluso lo subirán aduciendo que las inversiones son demasiado enormes. O exigirán dinero público, con el resultado de que la población será la que pague.
Volvemos a una decisión ambiental tomada de modo económico y con el único objetivo principal de ganar dinero. ¿El M.A. físico se ve favorecido? Bueno, les estamos dando a los ecologistas lo que quieren , ¿no? Pues que nadie se queje.
"Júpiter dijo Romanos... pero no Primos", escribía Uderzo, y aquí lo mismo.
Editado: cuidar el M.A. cuesta dinero y esfuerzo. Es lo que tiene el modificar pautas de conducta, de productividad, de pensamiento y de creencias. Es lo que tiene, repito. Pero eso no quiere decir que para cuidar el M.A. haya que aprovecharse y hacer negocios millonarios. Porque los desequilibrios económico y social también son parte del problema que tiene el M.A. La antroposfera es tan parte del planeta como los océanos o los gases de la atmósfera. Y eso es lo quería denunciar con este post: cómo una decisión (una necesidad) ecologista se convierte en la excusa para que los de siempre se llenen de nuevo los bolsillos.
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