Método científico y diversión

Porque la Ciencia no es explotar cosas y cubrirse de espuma radiactiva... o al menos no lo es si no hay una buena explicación detrás. Y no me estoy refiriendo a los comentarios de un memo que no tiene ni puta idea de lo que dice.

El gran Beakman nos deleitó siempre con una Ciencia divertida, una Ciencia que tenía sus principios. Una Ciencia basada en el escepticismo con criterio. ¿Por qué los niños de ahora prefieren a los Gorromitis o a los Pokemones? ¿Por qué preferimos darles sólo estupideces sin sentido sin aderezarlas con algo de cultura?

A la sociedad hay que mantenerla idiota, dije en la entrada anterior. Y la mejor forma es asegurarse de que de entrada la sociedad crezca sin recibir los estímulos que le haría madurar. Luego es más sencillos adormecer su psique hasta convertirlos en zombies que sólo sirven para producir y comprar.

"Dios... y pensar que lo más parecido que tenemos ahora son los capullines del Hormiguero..."
-Lanarch, más razón que un santo.
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¿Qué fue de Carmen Sandiego?

Estaba yo paseando por mi librería favorita pensando en qué película o serie comprar y verme (no me digáis que como eufemismo no queda bien la frase, ¿eh? P**a SGAE) cuando mi vista cayó sobre dos series de animación geniales: Gárgolas y Slayers. Dos series de cuando todavía aparecía en la televisión entretenimiento fantástico sin que intentaran tratar a los chavales de gilipollas, series con argumentos un tanto infantiles, sí, pero que podrían ser disfrutadas por adultos.

Y en esto estaba yo pensando, discurriéndome un post sobre este tipo de cosas, del tiempo inmediatamente anterior a los monstruitos que ultratranspokedigievolucionan o de los faraones que juegan al tute... cuando entro en el youtube para buscar las intros de esas series (y que he enlazado más arriba) y me encuentro con:


Entonces toda una etapa infantil olvidada en mi memoria se abrió paso. Recordé de repente cuando jugaba en el 286 de mi padre, teniendo ¿qué? ¿8 años? ¿9? y me estaba toda una tarde entretenido, escalando puestos en la Interpol, buscando a la ladrona más infame y soberbia de todos los tiempos (y geografías, y universos, y...) por todo el mundo sin conseguir atraparla a ella nunca, sólo pillando a sus viles secuaces. No me extraña que la usara inconscientemente como modelo para una de mis PJs más increíbles que jamás haya diseñado y jugado (Carmen Acevedo de Soldano, espadachina de temperamento literalmente inflamable, heroína castellana de 7º Mar).
Nada escapaba a sus ansias depredadoras: la máscara de Tutankhamon o la antorcha de la Estatua de la Libertad, el rubí más grande del mundo o el pico de la Torre Eiffel, la biblia original de Gutemberg o la primera bombilla creada por Edison. Nada. Y la hijadeputa encima iba tan sobrada que te dejaba pistas para que la encontraras. ¡Y jamás lo conseguías! Una villana tan increíble que no podías dejar de adorarla. Una carrera de uno contra uno por todo el mundo... y sabías que llevabas las de perder.

¿Para qué? Para que aprendieras geografía. Aprender: ésa era la finalidad del juego "¿Dónde en el mundo está Carmen Sandiego?". Igual que lo era en sus continuaciones "¿Dónde en el tiempo está Carmen Sandiego?" o "¿Dónde en el universo está Carmen Sandiego?".
Igual que lo era en aquella serie de dibujos animados titulada (en España) "En busca de Carmen Sandiego". Aprende geografía mientras tomas tu colacao a las 18:30 de la tarde, tras salir del cole. Una serie de videojuegos, una serie de libros, una serie de dibujos animados que ganó multitud de premios. Algo divertido de verdad y educativo.

¿Dónde está ahora Carmen Sandiego? ¿Qué fue de ella? Supongo que está en el mismo sitio donde quedaron el gran Beakman o las postales del tío Matt. En la memoria.

Gracias, cadenas televisivas españolas (privadas o públicas) por regalar nuestro intelecto con subnormales encerrados en una casa, choniselas intentando desafinar, estafadores anticientíficos o "entrevistas" a cerebros del deporte. O, por favor, seguid reponiendo Los Simpson (creo que incluso la cinta original empieza a perder color) o Cosas de Casa (queremos que Steve Urkel nos vuelva a dar ganas de potar por volver a ver TODAS sus temporadas en tres meses).
Total, todos sabemos que el telespectador es idiota. Y lo mejor es seguir manteniéndole en la idiocia.
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Manual para jóvenes con padres religiosos


Lo que sí me asustaría sería la necesidad de un "Manual para padres con hijos religiosos". Bufff... un escalofrío me acaba de recorrer la espalda...
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El síndrome del Rey Mendigo

Nota del cuervo del blogmaster: de los mismos productores que os trajeron el Síndrome del Monkey Island o el Síndrome del Divino Adorador, aquí llega una nueva entrega de las idas de pinza psicológicas de Radagast.

No sé si lo sabéis, porque no sé si os interesa la literatura épica fantástica, pero dentro de menos de dos meses se estrenará, por fin, la serie "A Game of Thrones", basada en la megaexitosa saga "Canción de Hielo y Fuego". Si sois habituales de Imprudencia Temeraria, el blog de Condesadedia (que de vez en cuando se deja caer por aquí), habréis leído los pormenores de la saga y de la serie casi casi al instante de producirse las noticias sobre cualquiera de las dos. Que tiene medio centenar de posts sólo de eso, la jodía, jejeje. Y se le agradece (y además hace vídeos chulos, como éste que puse hace tiempo).

Bueno, el tema, y perdón por el pequeño "espoiler" (del prólogo del primer libro) que sigue, pero si no lo pongo es posible que no se entienda la desbarradura mental que sigue.

Resulta que en esa saga hay un lugar llamado Poniente que acaba de sufrir una rebelión y un golpe de estado. Desde hacía mucho tiempo gobernaban los Siete Reinos los reyes de la familia Targaryen, pero el último, Aerys II, estaba un tanto loco y se dedicaba a joder a todo el mundo. Del estilo de freír al hombre que es tu fiel mano derecha en una parrilla o matar a las prometidas de tus vasallos. Un amor de tío, vamos. Y resulta que unos cuantos se alzan en armas contra él y hay un lío de fliparlo y al final lo deponen (y lo matan, claro). La saga empieza unos 10-12 años después de eso (perdón para los puristas por la inexactitud de las fechas). Bueno, pues la cosa es que dos hijos del Rey Loco escapan de la matanza: Viserys (un niño pequeño) y Daenerys (una recién nacida), que pululan allende el Mar Angosto intentando recabar dinero y apoyo para reconquistar Poniente. A Viserys se le llama, por ello, el Rey Mendigo. Un rey sin reino que vaga entre las cortes de los demás reyes suplicando ayuda, mostrándose abyecto y orgulloso a la vez, una combinación bastante odiosa. Incluso llega a entregar a su hermana (apenas entrada en la pubertad) a uno, con la promesa de que gracias a ello le coronarán, a Viserys, con oro. Y vaya si lo hacen... echándole oro fundido por la cabeza...

Y aquí empiezan mis reflexiones, jajaja.


Hay gente que tiene unos comportamientos muy bien definidos. Lo cierto es que hay gente de la que casi se podría asegurar al 100% cómo se iba a comportar en determinadas situaciones. Son muy simples, pese a las apariencias que puedan tener.
Uno de esos comportamientos yo lo llamo el Síndrome del Rey Mendigo o Síndrome de Viserys Targaryen.
Se trate de gente que tiene una opinión de su propia importancia y valía bastante mayor no ya de la que tienen, sino incluso de lo que los demás están dispuestos a considerarle. Porque es cierto que hay muchas personas que se sobrevaloran continuamente, pensando que son más de lo que son... pero también hay mucha gente que de verdad piensa que es importante y además piensan que los demás le ven como importante... y resulta que no es más que un curioso fenómeno local al que se mira con una mezcla de pena, diversión y paciencia.
Cualquiera que viva en Salamanca conoce al famosísimo Francisco Corrionero, alias "el V Virrey de Sicilia". Un ejemplo perfecto.

Pinchad para explorar todos sus detalles. No tiene precio.

Pero hay más por ahí pululando, por supuesto.
Todos y cada uno de ellos se tratan a sí mismos con condescendencia y deferencia, lo cual es algo bastante chocante de ver. No todos hacen lo mismo con el resto de personas que les rodean, pero eso da igual. Tiene que quedar claro que ellos se ven a sí mismo como Reyes, Emperadores, Dioses... No es que se hayan convertido en dioses, entiéndase. No han alcanzado el estatus "divino", pero ellos sí se consideran tales. Y, por supuesto, la mayoría actuará con exagerada e hipócrita humildad, recordándoles a todos a cada momento (tal vez varias veces en una misma conversación) que es una persona humilde y sencilla pero... Supongo que la clave de todo es ese "pero...", ¿verdad? Siempre se les pilla, a esta fauna (y a otra mucha), por ese "pero...".

Otra de sus características es el rodearse de gente importante, o que él ve importante, claro. No importa si la corte es de reyes de verdad o no. ¿Donde estaría el Rey Mendigo sino en las cortes de medio mundo, codeándose con condes, duques, marqueses...? Un Rey Mendigo necesita suplicar, pero debido al estatus que cree tener no lo hace en la puerta de una iglesia, sino junto al trono de alguien. Siempre dará su opinión, una opinión de "alto standing", claro, en cualquier conversación que ocurra en las cortes que frecuenta. Y cuando digo "cualquier conversación" es eso: cualquier conversación. Da igual de qué se trate. Agrimensura sobre conos de derrubios, escultura con mondadientes, novela rosa eslovena o cine indonesio independiente. Pero, y que quede claro, no se trata de que él tenga razón. No. No es uno de esos tipos que creen que saben de todo. No, lo importante aquí es el hecho de que él tiene una opinión y que la da con humilde actitud en el foro de la corte, donde todo son buenas palabras, sonrisas corteses y mucho abaniqueo. Que quede claro que él está ahí y que tiene derecho a estar... demostrándolo a la menor oportunidad.
Es curioso, pero... los Reyes Mendigos suelen aparecer en cortes dirigidas por una Reina. Aunque puede ser explicable si este hecho lo unimos a lo siguiente.

Viserys Targaryen... un pobre loco.

La última de sus características es hablar con un lenguaje cuidado, como propio de la caballería victoriana, sea cual sea la situación. Como normalmente considera que se encuentra "entre pares del Reino", no le importa hablar como lo hace. De hecho lo considera normal. ¿Que alguien no le entiende? Es evidente, piensa para sí, porque en toda corte hay pares y suplicantes. Y él es un par, un rey, no un miembro del vulgo que viene a suplicar migajas. Y entiéndase que utilizo la expresión "lenguaje cuidado" en su máxima extensión, y es aplicable al tema del que se trate (tema que domine o no, claro, pero ya hemos visto que eso da igual). Eso suele llevar a un comportamiento pedante, claro, de ésos de libro. Hay muchos que además tienen la absoluta seguridad de que las Cortes son estancas. Esto es: no existen los mensajeros, los murmullos, las conspiraciones externas... todo lo que le da salsa a la vida cortés, vamos. Por tanto se dejan ver a la vez en Cortes declaradas mutuas enemigas, o realizan sus comentarios y aportaciones de forma opuesta en varias de ellas... El caso es que al final siempre se les acaba descubriendo, pues no son muy sutiles. O, tal vez, no le den importancia a tal hecho, ya que, en realidad, ellos también son Reyes.

Ahh... ¿cuántos Reyes Mendigos hay por ahí? Muchos. No voy a decir tantos como cortes, porque es evidente que un mismo Rey Mendigo suplica "reynitud" en muchas cortes diferentes. Hay que decir mucho también de la paciencia de los Reyes y las Cortes instauradas que, cuando se dan cuenta de que se les ha colado un Rey Mendigo, normalmente le tratan con amabilidad e incluso hasta contestan a sus comentarios. Porque deshacerse de un Rey Mendigo es prácticamente imposible. Él quiere estar ahí, no hace falta ni que le hagan caso mientras él pueda demostrar que está ahí. La única manera sería eliminar lo que le da vida, es decir, deshacer la Corte Real... pero, ¿qué Rey o Reina querría hacerlo?
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